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“Me enteré de que mi pareja me fue infiel”

By the dip team · 2 min de lectura

“Me enteré de que mi pareja me fue infiel”

Versión en inglés · traducción en preparación

Este artículo aún está en inglés. La traducción al español está en preparación.

Te enteraste. Quizá un mensaje que no debías ver, quizá una confesión, quizá la acumulación lenta de cosas que por fin terminaron por encajar. Como haya sido, el piso de tu vida se inclinó, y estás leyendo esto porque no sabes qué hacer ni con tu propio cuerpo, mucho menos con tu matrimonio.

Primero, lo único que hace falta decir en este momento. Lo que sientes, las náuseas, el temblor, no poder comer ni dormir, las mismas imágenes dando vueltas una y otra vez, el vaivén de la rabia a la incredulidad a una calma rara y plana y de vuelta, nada de eso es que estés exagerando. Eso es lo que una traición le hace a una persona. Es una especie de shock, y tu reacción es normal, aunque sientas que te estás cayendo a pedazos.

Esto es lo más útil que cualquiera puede decirte en estas primeras horas. No tienes que decidir nada sobre tu matrimonio ahorita. Ni hoy, ni esta semana. La presión que sientes por saber de inmediato si te quedas o te vas es el shock hablando, y el shock es el peor estado posible para tomar una decisión así de grande. La única tarea real frente a ti es pasar los días, y no hacer nada que no puedas deshacer mientras el piso sigue moviéndose.

Y esto va para los dos lados, con calma. No tienes que perdonar, y no tienes que decidir irte. Hay personas en este mismo lugar que hacen ambas cosas, con el tiempo, y las dos pueden ser la respuesta correcta, y a ninguna hay que llegar esta noche. Esto no tiene por qué ser el final de tu matrimonio. Tampoco tiene por qué salvarse. Por ahora no tiene por qué ser nada, salvo sobrevivido, una hora común y horrible a la vez.

Una palabra sobre esa vuelta de tuerca en tu cabeza que quiere actuar. Las ganas de confrontar, de exponer, de devolver el golpe, de quemarlo todo, son completamente entendibles, y actuar bajo el primer shock suele dejar a la gente con una cosa más que cargar después. Tienes derecho a estar furiosa. No tienes que dejar que eso te gobierne esta semana.

No pases por esto a solas. Cuéntale a una persona en quien confíes, alguien que pueda acompañarte sin una agenda sobre lo que deberías hacer. Y cuando estés un poco más firme, aunque sea poquito, justo para esto sirve un buen terapeuta, siga el matrimonio o no. Vas a necesitar un lugar donde poner todo esto que no sea nada más tu propia mente dando vueltas.

El piso va a dejar de moverse. Hoy no, pero lo hará. Y cuando eso pase, vas a poder pensar en lo que tú quieres, que es una pregunta distinta y más fácil de responder que la que te está gritando ahorita. Por esta noche, la tarea es solo llegar a mañana. Con eso basta. Eso lo es todo.

Esto es autoayuda, no consejo médico, psicológico ni legal, y no sustituye la ayuda de un profesional cualificado. Si tú o tu hijo o hija podéis estar en peligro, llama a los servicios de emergencia de tu zona.