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Después de la infidelidad: cómo es de verdad reconstruir

By the dip team · 4 min de lectura

Después de la infidelidad: cómo es de verdad reconstruir

Versión en inglés · traducción en preparación

Este artículo aún está en inglés. La traducción al español está en preparación.

Si los dos decidieron intentar reconstruir después de una infidelidad, ayuda saber con honestidad cómo es ese camino, porque casi nadie lo encuentra como se lo había imaginado, y las sorpresas pueden desanimarte si no las esperas. Esto no es una promesa de que va a funcionar. Es un mapa del terreno, para que las partes difíciles se lean como algo normal y no como la prueba de que estás fracasando.

No van de regreso, están construyendo algo nuevo

Lo primero que hay que soltar es la idea de volver a como eran las cosas. Ese matrimonio, el de antes, no regresa, y tratar de restaurarlo suele significar enterrar la infidelidad en lugar de mirarla de frente. Lo que las parejas construyen, cuando esto funciona, es una relación nueva entre las mismas dos personas, una donde lo que pasó se miró con honestidad en vez de taparlo. Puede terminar siendo más honesta que la de antes. Pero es una reconstrucción, no un arreglo a la estructura vieja.

La infidelidad tiene que terminar de verdad, con transparencia

La reconstrucción no puede empezar mientras la infidelidad siga, ni siquiera en un contacto chiquito. Y la confianza vuelve a través de la apertura que se ofrece, no de la que se exige. Por lo general, quien fue infiel tiene que aceptar un periodo de transparencia real, de buena gana, como parte de cómo se reconstruye la seguridad, en lugar de tratar la necesidad de saber de la otra persona como si fuera fastidio. La confianza se reconstruye con el comportamiento a lo largo del tiempo, no se recupera con una sola disculpa, por más sincera que sea.

Quien fue traicionado necesita hacer el duelo, y preguntar, durante mucho tiempo

Si eres quien fue traicionado, lo más probable es que necesites hacer preguntas, volver a lo que pasó, hacer el duelo en voz alta, muchas veces, durante un buen rato, y eso es normal, no una señal de que estás atorado. Si eres quien fue infiel, este es el trabajo difícil y humilde de tu parte: paciencia con un proceso que no puedes apurar, responder en vez de defenderte, y no presionar a tu pareja para que ya lo haya "superado" en tus tiempos. Aquí la sanación corre según el reloj de quien fue traicionado, no de quien traicionó.

Entender el matrimonio, sin justificar ni culpar

En algún momento, reconstruir casi siempre implica mirar con honestidad qué faltaba o qué estaba tenso en el matrimonio de antes. Esto es delicado, así que hay que decirlo con cuidado. Entender las condiciones es parte de no repetirlas. Nunca es una justificación de la infidelidad, y nunca significa que quien fue traicionado la haya causado. La responsabilidad de la traición recae de lleno en la persona que la eligió. Entender el matrimonio es un trabajo compartido. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo, y sostenerlas juntas es casi toda la dificultad.

Los retrocesos son parte de esto

Espera detonantes y días malos, sobre todo al principio. Una fecha, un lugar, una canción, un recuerdo que llega sin avisar, y el dolor regresa de golpe como si fuera nuevo. Este vaivén que no avanza en línea recta es la forma normal de superar una infidelidad, no una señal de que la reconstrucción está fracasando. Las parejas que logran salir adelante suelen ser las que tomaron los retrocesos como un clima que ya esperaban, y no como una prueba para abandonar el barco.

Casi ninguna pareja debería intentar esto sin ayuda. Una persona terapeuta que trabaja con la recuperación tras una infidelidad le da un contenedor al proceso, para que el dolor de quien fue traicionado tenga a dónde ir y para que las conversaciones no los vuelvan a herir a los dos. Si van a hacer esto, háganlo con apoyo.

Hay una excepción necesaria, que está por encima de todo lo anterior. Si junto con la infidelidad también hay control, intimidación o miedo, si te hacen sentir que la traición fue tu culpa de una manera que te asusta o te disminuye, entonces esto no es solo una infidelidad, y este enfoque no aplica. Eso es una situación de seguridad, y pide otro tipo de ayuda.

Reconstruir después de una infidelidad es un trabajo lento, que no avanza en línea recta, que te baja los humos, y que le pide cosas distintas a cada quien. Para las parejas que de verdad se comprometen los dos, con ayuda y con tiempo, es más posible de lo que sugiere la desesperación de los primeros días. Nada más no esperes que regrese el matrimonio de antes. Espera, si funciona, uno más verdadero.

Esto es autoayuda, no consejo médico, psicológico ni legal, y no sustituye la ayuda de un profesional cualificado. Si tú o tu hijo o hija podéis estar en peligro, llama a los servicios de emergencia de tu zona.