dip
Módulo 17 · Cuando el otro padre no está bien

Cuándo buscar apoyo profesional

By the dip team · Clinical consultant: Pauline Sam, MD ·

Todas las edades8 min de lectura
Cuándo buscar apoyo profesional

Versión en inglés · traducción en preparación

Este artículo aún está en inglés. La traducción al español está en preparación.

Cuándo buscar apoyo profesional

Módulo 17 · Cuando el papá o la mamá de tu peque no está bien · Artículo 10 · Wave 3 · todas las edades


En muchas de las situaciones que describe este módulo llega un punto en que la respuesta honesta es que no deberías estar cargando esto a solas, y que el siguiente paso es buscar ayuda profesional. Pero ¿cuál profesional, para qué y cuándo? El panorama puede confundir: terapeutas, abogados de familia, mediadores, protección infantil. Cuando estás pasándola mal, muchas veces no sabes en qué puerta tocar, ni si tocar en alguna es exagerar.

Este texto es un mapa. Te muestra los principales tipos de apoyo profesional que existen cuando en la otra casa hay alguien poco confiable, ausente, que no está bien o que pone en riesgo, y te dice cuándo cada uno es la opción correcta. No te va a dar asesoría legal ni detalles de cada país, eso depende de dónde estés, y las versiones traducidas traen los servicios locales, pero sí te puede ayudar a entender los tipos de ayuda y a emparejarlos con tu situación.

Si no estás a salvo en tu relación, o si te preocupa la seguridad de un niño, este artículo no es el lugar para empezar. Una línea de apoyo contra la violencia familiar puede acompañarte (en México, Vida sin Violencia, 800 108 4053, o el 911 si hay una emergencia). El resto de esta biblioteca va a seguir aquí cuando estés listo.

Pedir ayuda protege, no es un fracaso

Antes del mapa, una idea para replantear, porque muchos papás y mamás dudan en pedir ayuda con la sensación de que es un fracaso, una escalada o una exageración. No es nada de eso. Buscar el apoyo profesional adecuado cuando la situación de verdad lo amerita es señal de una buena crianza, no de una crianza fallida. Protege, no agrede. Y pedir ayuda temprano, antes de que la cosa se deteriore, suele ser más sabio que esperar a que sea una crisis.

Quienes la pasan peor muchas veces son los que intentan cargar a solas una situación imposible por demasiado tiempo, por orgullo, por miedo o por la idea de que deberían poder con todo. Las situaciones de este módulo, alguien muy poco confiable en la otra casa, una adicción, una enfermedad mental, sospechas de alienación, preocupaciones por la seguridad, de verdad rebasan lo que una sola persona puede o debería manejar a solas, y buscar la ayuda profesional adecuada es la respuesta fuerte y sabia, no la débil. Tenlo presente mientras lees el mapa: tocar en la puerta correcta es algo que te puede dar gusto, no algo por lo que sentirte culpable.

La ruta terapéutica

La primera categoría, y la más amplia, es el apoyo terapéutico: para tu peque, para ti o para la relación de crianza compartida.

Un terapeuta para tu peque puede ayudar a un niño al que le está pesando todo esto: los efectos de una crianza difícil en la otra casa, el duelo por alguien poco confiable o ausente, la tensión de una adicción o una enfermedad, los conflictos de lealtad y la confusión. Un niño que carga estas cosas muchas veces se beneficia de un espacio profesional para procesarlas, aparte de las dos casas. Esto tiene sentido siempre que tu peque de verdad la esté pasando mal de formas que tu apoyo solo no alcanza a resolver.

Un terapeuta para ti acompaña a quien está cargando una situación difícil: el cansancio, el enojo, el duelo, el estrés de criar junto a alguien poco confiable o que no está bien. Es la parte de "para ti" de este trabajo, hecha concreta, y tiene sentido siempre que la carga te esté desgastando, que en estas situaciones es lo común. Tu propio apoyo te ayuda a seguir siendo la figura estable que tu peque necesita.

Un terapeuta familiar, o alguien con experiencia en dinámicas de crianza compartida, puede ayudar con la complejidad de la relación y de la situación, incluida la lectura de cosas que una sola persona no puede ver con objetividad, como las dinámicas alrededor de una sospecha de alienación o la relación complicada de un niño con alguien de la otra casa. Esto tiene sentido cuando la complejidad de la situación rebasa tu capacidad de entenderla o manejarla a solas, que es justo hacia donde apuntan los artículos sobre alienación y sobre el regreso difícil.

La ruta terapéutica es la opción correcta para el trabajo amplio y continuo de ayudar a un niño y a su papá o mamá a sobrellevar una situación difícil, y es adecuada mucho antes de lo que muchos creen. No necesitas una crisis para justificar el apoyo terapéutico; el desgaste constante ya es razón suficiente.

La ruta legal y de mediación

Una segunda categoría se ocupa de la estructura y las reglas del propio acuerdo de crianza, cuando hay que cambiarlas o hacerlas cumplir.

La mediación, que tiene su propio módulo, ayuda a dos papás que están en conflicto pero que todavía pueden, con apoyo, negociar y llegar a acuerdos viables sobre los temas en disputa. Tiene sentido cuando hay desacuerdos reales que resolver y ambas partes pueden participar de buena fe, y por lo general es un primer recurso menos confrontativo y menos costoso que la ruta legal.

Un abogado de familia se vuelve la opción adecuada cuando la situación necesita una estructura o una protección legal que la mediación no puede dar: cuando hay que formalizar o cambiar acuerdos por la vía legal, cuando alguien no quiere participar en la mediación, cuando el bienestar de un niño exige protecciones legales, o cuando de verdad no conoces tus derechos y responsabilidades y necesitas conocerlos. Los textos del módulo de mediación sobre cuándo hay que involucrar al abogado y cuándo la mediación no basta explican ese umbral con más detalle. Consultar a un abogado no es necesariamente un acto de agresión; a veces es simplemente tener claro dónde estás parado y qué protecciones existen, que es información sensata para tener.

La ruta legal y de mediación es la opción correcta cuando el problema es estructural, el acuerdo mismo, las reglas, el cumplimiento, más que algo principalmente emocional o terapéutico. Muchas veces las dos rutas van juntas: apoyo terapéutico para las personas, apoyo estructural para el acuerdo.

La ruta de protección infantil

La tercera categoría es la más seria y la más importante de tener clara: la protección infantil, para las situaciones en que la seguridad de un niño de verdad está en riesgo.

Cuando hay una preocupación real por la seguridad física o psicológica de un niño, maltrato, negligencia grave, peligro al cuidado de alguien, eso va a los servicios de protección infantil y, donde corresponda, a la policía. No a un proceso de autoayuda, ni a un terapeuta por sí solo, ni a una investigación que hagas por tu cuenta. Este es el piso de seguridad al que el módulo regresa una y otra vez: la seguridad de un niño no es un asunto de "hazlo tú mismo", y los profesionales que existen para eso son el recurso correcto y el único que de verdad alcanza. Tu médico de cabecera muchas veces es un buen primer contacto, tanto porque puede valorar a un niño como porque está obligado a actuar ante señales de riesgo y puede encaminarte a los servicios adecuados.

Acudir a protección infantil puede sentirse enorme, aterrador y definitivo, y a veces los papás dudan por miedo a las consecuencias o por la duda de si de verdad se justifica. Pero cuando la seguridad de un niño está en riesgo real, este es justo el recurso que existe para eso, y usarlo protege. Si no estás seguro de si una preocupación llega a este nivel, esa misma incertidumbre ya es buena razón para consultar a un profesional, a tu médico o a una línea de protección infantil (en México, la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, a través del DIF), que pueden ayudarte a entender si actuar y cómo. No tienes que estar seguro para pedir orientación.

La ruta de protección infantil es la opción correcta siempre que la seguridad real de un niño esté en duda, y se impone por encima de los enfoques más suaves, los que cuidan la relación, que describe el resto de este módulo, porque la seguridad va antes que todo.

La frase que te llevas

Cuando en la otra casa hay alguien poco confiable, ausente, que no está bien o que pone en riesgo, muchas veces llega un punto en que cargarlo a solas ya no es lo correcto, y buscar ayuda profesional protege y es sabio, en lugar de ser un fracaso o una exageración. La ruta terapéutica, para tu peque, para ti o para las dinámicas de la crianza compartida, es el apoyo amplio y continuo para sobrellevar, y es adecuada mucho antes de lo que muchos creen. La ruta legal y de mediación se ocupa de la estructura del acuerdo mismo, de cuándo hay que cambiar las reglas o hacerlas cumplir. Y la ruta de protección infantil es para las situaciones en que la seguridad de un niño de verdad está en riesgo, que van a los profesionales y a las autoridades, no a un proceso de autoayuda, porque la seguridad va antes que todo. Cuando no sepas en qué puerta tocar, un profesional puede ayudarte a encontrar la correcta.

No tienes que cargar estas situaciones a solas, y buscar la ayuda profesional adecuada es una de las cosas más fuertes que puedes hacer por tu peque. Empareja la ayuda con la necesidad, toca en la puerta correcta temprano y no tarde, y deja que la gente entrenada para estas situaciones te ayude a cargarlas.

Pedir ayuda protege, no es un fracaso. Empareja la ruta con la necesidad, la terapéutica para sobrellevar, la legal para el acuerdo, la de protección infantil para la seguridad, y toca en la puerta temprano en lugar de cargar lo imposible a solas.

Esto es autoayuda, no consejo médico, psicológico ni legal, y no sustituye la ayuda de un profesional cualificado. Si tú o tu hijo o hija podéis estar en peligro, llama a los servicios de emergencia de tu zona.