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El rencor que en realidad es por el desbalance

By the dip team · 6 min de lectura

El rencor que en realidad es por el desbalance

Versión en inglés · traducción en preparación

Este artículo aún está en inglés. La traducción al español está en preparación.

Etapa 2 · Meses 3 a 12 · Artículo 139 · Wave 2


Es un enojo de sabor muy particular, y casi siempre aparece alrededor de la maquinaria práctica de la crianza compartida. Tú haces los traslados a la escuela, las citas médicas, los trámites, el trabajo emocional de los intercambios más difíciles, todo eso de cargar con la lista mental, y en la otra casa hacen menos, o eso parece, y se quedan con el lado más fácil y soleado de la vida de los hijos mientras tú cargas con lo pesado. O el dinero se siente disparejo, y tú andas con lo justo mientras del otro lado no. El rencor que se va juntando no es en realidad por un solo incidente. Es por un desbalance, por la sensación de que cargas más de lo que te toca, y de que nadie lo ha nombrado ni lo ha arreglado.

Este artículo es sobre ese rencor. El que está apuntando a un desbalance real de trabajo, de tiempo o de dinero. Cómo distinguirlo de los otros enojos, y qué hacer con él, porque a diferencia de otros rencores, este muchas veces sí tiene arreglo.

Por qué el desbalance genera un rencor muy específico

El rencor por desbalance es distinto del enojo que viene del duelo y del enojo de sentirte agraviado, y tiene su propia lógica. No es sobre el pasado ni sobre la justicia en abstracto. Es sobre una injusticia presente y constante en cómo se reparte el trabajo de criar a los hijos, y se renueva todos los días, porque cada traslado a la escuela que haces solo, cada trámite que llenas, cada gasto que cubres, lo vuelve a llenar.

También desgasta la relación de crianza compartida de una forma muy suya, porque no es una herida de una sola vez que pueda sanar. Es una condición de fondo que sigue produciendo rencor nuevo mientras el desbalance continúe. No puedes salir de él a fuerza de duelo ni perdonarlo de un brinco, porque todavía no termina de pasar. Está pasando ahora, todos los días, y va a seguir generando enojo hasta que el desbalance de raíz cambie.

Y eso, de alguna manera, es buena noticia, porque significa que este rencor sí tiene una dirección a la cual ir. No está apuntando a algo del pasado que no tiene arreglo. Está apuntando a un arreglo del presente que podría ser distinto.

Primero, checa que el desbalance sea real

Antes de actuar, vale la pena mirarlo con honestidad, porque el rencor por desbalance también se puede distorsionar con el clima emocional de esta etapa.

A veces el desbalance es justo lo que parece: de verdad estás cargando más, y de verdad hace falta reequilibrarlo. Pero a veces la sensación de desbalance se amplifica por otras cosas. Quien tiene a los hijos menos tiempo quizá esté haciendo más de lo que tú alcanzas a ver desde tu lado. Lo pesado se siente todavía más pesado cuando ya vienes vaciado, así que un reparto parejo puede sentirse injusto cuando andas en las últimas. Y que en la otra casa les toque el tiempo "divertido" puede generar un rencor que en realidad es por tu propio agotamiento y tu propio duelo, no por una desigualdad real.

Así que el primer paso es mirar con claridad: ¿es un desbalance real y medible de trabajo, de tiempo o de dinero, o es la sensación de desbalance que produce el agotamiento y el duelo? Las dos cosas son experiencias reales, pero piden respuestas distintas. Un desbalance genuino necesita renegociarse. Una sensación de desbalance que viene del cansancio necesita descanso y apoyo, y no se va a arreglar renegociando un arreglo que en realidad es justo.

Si es real: cómo abordarlo

Un desbalance genuino es un problema de fondo, y responde a las herramientas de fondo (el artículo sobre sistemas, en el grupo de límites, es el complemento de este).

Nómbralo de forma específica, no global. Nunca haces nada es una acusación global que invita a la defensiva y no cambia nada. Las citas médicas entre semana han caído todas sobre mí, y me gustaría que las compartiéramos es una petición concreta y que sí se puede atender. El rencor se resuelve renegociando cosas concretas, no con quejas globales. Identifica las piezas que de verdad están disparejas y nómbralas una por una.

Propón un reequilibrio concreto, con calma. Lleva una posible solución, no nada más el reclamo. ¿Podemos alternar las citas? ¿Podemos revisar cómo dividimos los gastos extra? A una propuesta concreta sí se le puede decir que sí; una queja es nomás algo que hay que aguantar. Apunta la conversación al arreglo, no a cómo es la otra persona.

Usa la estructura para sostener el nuevo equilibrio. Un reequilibrio que vive solo en un acuerdo de palabra tiende a regresarse al rato. Mete el nuevo reparto en los sistemas, en un calendario compartido, en una forma acordada de manejar los gastos, para que el equilibrio lo sostenga la estructura y no la buena voluntad repetida. (Mira el artículo sobre sistemas.)

Acepta que parte del desbalance puede ser estructural y sin compensación. A veces, por las circunstancias, una persona de verdad carga más, y no todo se puede emparejar. Donde eso es cierto, el rencor se alivia menos con la renegociación y más con el reconocimiento: nombrar con honestidad que cargas más, buscar apoyo en tu propia gente y no en la otra casa, y hacer el duelo de la parte que no se puede cambiar. Aun así, nombrarlo casi siempre ayuda más que cargarlo en silencio.

Si lo amplifica el agotamiento: otra respuesta

Si la mirada honesta sugiere que el arreglo es más o menos justo pero se siente insoportable porque vienes vaciado, renegociar no va a servir, y empujar por un reequilibrio que en realidad no necesitas puede dañar una relación de crianza compartida que sí funciona. Ahí la respuesta es atender el agotamiento: descanso, apoyo de tu propia gente, el trabajo de cuerpo y bienestar de esta etapa y, cuando lo que empuja por debajo es el duelo, dejarte sentir la tristeza que el enojo está tapando. El rencor se alivia cuando estás menos vacío, no cuando cambia el arreglo.

Para cerrar

El rencor que en realidad es por el desbalance es distinto de los otros enojos, porque todavía no termina de pasar, se renueva a diario, y justo por eso tiene una dirección práctica a la cual ir. Primero checa si el desbalance es genuino o si lo amplifica el agotamiento, porque piden respuestas opuestas. Si es real, nombra las piezas específicas, propón un reequilibrio concreto con calma, y usa la estructura para sostener el nuevo reparto. Si es agotamiento vestido de desbalance, busca descanso y apoyo en lugar de renegociar un arreglo que es justo. De cualquier modo, el rencor de cada día es información: te está diciendo que cambies el arreglo o tu propio estado de vacío, y las dos cosas son cosas en las que sí puedes hacer algo.

Referencia rápida

  • El rencor por desbalance es por una injusticia presente y constante en el trabajo, el tiempo o el dinero, y se renueva a diario, así que no se puede sanar con duelo ni dejar ir con perdón mientras el desbalance continúe.
  • Eso es buena noticia: a diferencia de los agravios del pasado, este sí tiene una dirección práctica.
  • Primero checa que sea real: un desbalance genuino y medible necesita renegociarse; una sensación de desbalance amplificada por el agotamiento o el duelo necesita descanso y apoyo, no renegociación.
  • Si es real: nombra las piezas específicas (no acusaciones globales), propón un reequilibrio concreto con calma, sostén el nuevo reparto con estructura, y haz el duelo de la parte que de verdad no se puede emparejar.
  • Si lo empuja el agotamiento: atiende el agotamiento (descanso, apoyo, el duelo de fondo), porque renegociar un arreglo que es justo no va a ayudar y hasta puede dañarlo.

Este rencor se renueva a diario, y justo por eso tiene una dirección a la cual ir. Te está diciendo que cambies el arreglo o tu propio estado de vacío, y las dos cosas son cosas en las que sí puedes hacer algo.

Esto es autoayuda, no consejo médico, psicológico ni legal, y no sustituye la ayuda de un profesional cualificado. Si tú o tu hijo o hija podéis estar en peligro, llama a los servicios de emergencia de tu zona.