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Months 3 To 12

Lo primero que hiciste solo porque tú querías

By the dip team · 10 min de lectura

Lo primero que hiciste solo porque tú querías

Versión en inglés · traducción en preparación

Este artículo aún está en inglés. La traducción al español está en preparación.

Etapa 2 · Meses 3 a 12 · Artículo 22 · Wave 2


En algún punto entre el mes cuatro y el mes nueve, haces algo que te sorprende. Nada grande. Reacomodas un cuarto. Te compras una prenda en específico. Te tomas una tarde libre. Pruebas un restaurante nuevo, tú sola o tú solo. Lo haces sin dar explicaciones, sin pedirle permiso a nadie, sin negociar. Y después te das cuenta: eso es lo primero que hago en mucho tiempo porque yo quería.

Este artículo habla de por qué este momento importa más de lo que parece, de los cuatro tipos de primeros deseos que la mayoría de las personas vuelve a activar, de qué hacer con el deseo cuando llega, de qué hacer si no llega, y de cómo esta práctica se va construyendo a lo largo de los años.

Por qué importa este momento

El momento del primer deseo es pequeño, pero es un cambio de fondo. Adentro pasan varias cosas a la vez.

1. El circuito de tomar decisiones se vuelve a encender. Durante años, en el matrimonio, casi todas las decisiones pasaban por una capa de coordinación: ¿qué va a pensar mi pareja, qué va a permitir la casa, esto va a generar roces? Esa capa corría todo el tiempo. Después de la separación deja de ser necesaria. Pero la costumbre de ponerla a correr se queda contigo por meses. El primer deseo es la primera vez que la capa no se activa: nomás decides.

2. Te ves a ti misma o a ti mismo teniendo una preferencia. Suena básico. No lo es. La mayoría de las personas, en la Etapa 1, deja de notar sus propias preferencias porque no hay espacio para ellas. El primer deseo es la primera vez que tienes una preferencia y actúas según ella a los pocos minutos de notarla.

3. El acto deja una prueba. Después de hacerlo, tienes una prueba, física, concreta, ahí en el mundo, de que puedes querer algo y actuar. Esa prueba se vuelve un punto de referencia. Los deseos que vengan después se hacen más fáciles, porque ya hay un antecedente.

4. La prueba de la culpa. Casi todos los primeros deseos vienen con una pequeña ola de culpa o de pena. ¿Fue egoísta? ¿Debí preguntar? ¿Esto se vale? El hecho de que lo hayas hecho de todos modos, a pesar de la culpa, es lo que vuelve el momento un parteaguas. No esperaste a que te dieran permiso.

El primer deseo no es un logro en el sentido de la Etapa 3. No es la vida nueva que llega. Es algo más chiquito: la primera señal de que la vida nueva siquiera es posible.

Los cuatro tipos de primeros deseos

Distintas personas reactivan distintos primeros deseos, según lo que quedó guardado durante el matrimonio. Hay cuatro categorías comunes.

Tipo 1: deseos estéticos

Cambias algo de tu entorno físico. Cómo están acomodados los muebles. Un adorno. El color de una pared. Lo que desayunas. La música que pones en la mañana.

Estos suelen llegar primero porque son los de menos riesgo. Equivocarte cuesta poco, casi nadie lo nota, y se puede deshacer fácil. El deseo estético es la puerta de entrada.

Tipo 2: deseos de tiempo

Te tomas una tarde libre, un día libre, una noche para ti. Te acuestas a las 8 de la noche. Te desvelas leyendo hasta la 1 de la mañana. Te pasas el sábado en la mañana sin hacer nada.

Los deseos de tiempo te muestran qué tanto de tu tiempo antes lo daba forma la coordinación de la casa. La semana en versión matrimonio tenía ciertas formas que la vida después de la separación ya no necesita. Recuperar tu tiempo es una de las maneras más concretas de reinventarte.

Tipo 3: deseos de actividad

Vas a algún lado tú sola o tú solo: un museo, un restaurante, una película, una caminata por un lugar donde no has estado. Pruebas un pasatiempo que no habías probado. Te compras un libro de un género que antes te daba pena leer.

Los deseos de actividad se notan un poco más que los estéticos y los de tiempo. A veces te toca dar explicaciones a los demás (¿fuiste a cenar tú solo?). El costo de explicarte es real, y librarlo te da una forma chiquita de fuerza.

Tipo 4: deseos relacionales

Ves a una amiga o a un amigo que tenías ganas de ver. Dejas de ver a alguien que te deja vacía o vacío. Le escribes a un contacto viejo. Declinas un compromiso social que traías cargando.

Los deseos relacionales reacomodan tu mapa social. Son el tipo más lento en arrancar (a la mayoría le toma de 6 a 9 meses hacer cambios en sus relaciones), pero son los de mayor peso. Las amistades y los vínculos que salen de estos deseos suelen darle forma a los siguientes años.

Qué hacer cuando llega el primer deseo

Cinco cosas, más o menos en este orden.

1. Nótalo antes de convencerte de no hacerlo

Casi todos los primeros deseos quedan guardados antes de que actúes según ellos. La voz que pone a correr la capa de coordinación se mete (¿me alcanza para eso, esto se vale, qué van a pensar?) y el deseo se disuelve antes de volverse acción.

Cachar el deseo antes de que lo guardes pide estar bien atenta o atento durante los primeros meses. Ya que tuviste unos cuantos deseos, esa atención se vuelve automática.

2. No te lo expliques a ti misma o a ti mismo

El primer deseo muchas veces no tiene una buena justificación. Nomás lo quieres. La tentación es armar una razón: me lo merezco, he trabajado mucho, es por mi salud mental. Armar esa razón sobra y, tantito, le resta legitimidad. Puedes nomás quererlo.

3. Actúa en menos de 48 horas

Los deseos de este periodo tienen fecha de caducidad. Si los dejas reposar, la capa de coordinación te convence de no hacerlos. La ventana de 48 horas es el punto justo: lo bastante larga para confirmar que es un deseo de verdad, lo bastante corta para actuar antes de que la represión regrese.

Para deseos más grandes (un viaje, un mueble, un curso), las 48 horas a lo mejor son para decidir, no para ejecutar. Aun así, la decisión tiene que caer dentro de la ventana.

4. No le cuentes a la otra casa

En la otra casa están la primera persona cuya reacción imaginada te va a hacer guardar el deseo. No porque de verdad fueran a objetar, necesariamente, sino porque pasaste años calibrándote a sus reacciones, y la costumbre de calibrar se queda contigo.

No tienes que esconder tus deseos. Tampoco tienes que contarlos. Los primeros, sobre todo, son experimentos privados.

5. Anótalo después

Después de que lo hiciste, reacomodaste el cuarto, te tomaste la tarde, probaste el restaurante nuevo, déjalo anotado en algún lado. Una línea en la app de notas: primer deseo, me compré la taza azul, 14 de junio. Más adelante te vas a reír de la nota. También vas a agradecer haber guardado el registro.

Anotarlo convierte el acto en una prueba. A lo largo del año, la lista se vuelve la evidencia de que tienes un yo que quiere cosas, que es justo la evidencia que la Etapa 2 necesita entregar.

Qué hacer si el primer deseo no ha llegado

Para algunas personas, el deseo no llega dentro de la ventana esperada. Pasan seis meses, luego nueve, y la capa de coordinación sigue corriendo, y no se ha hecho nada que no fuera obligatorio.

Esto no es un fracaso. Es información. Hay varias posibilidades.

1. La capa de coordinación está más arraigada de lo que creías. Los matrimonios largos, sobre todo aquellos donde una persona coordinaba mucho, dejan costumbres muy hondas. La capa tarda más en soltarse. Practicar ayuda.

2. Sigues en modo supervivencia. Si tu funcionamiento básico todavía se lo lleva el día a día (la logística, el cansancio, el duelo), los deseos no tienen espacio para salir a la superficie. Atiende primero lo básico. (Artículo 06.)

3. La dinámica con la otra casa todavía te ocupa espacio mental. Si sigues en conflicto activo con la otra casa, la capa de coordinación sigue funcionando, nomás que con otro objetivo. Los deseos no pueden salir porque sigues, sobre todo, respondiendo a la reacción que esperas de alguien más.

4. Estás en un episodio depresivo que te bloquea el acceso a la preferencia. Si la ausencia de deseos es parte de un patrón más amplio (no disfrutas nada, no te interesa el futuro, no sientes placer), eso es una señal clínica que vale la pena revisar. (Ve el Artículo 10.)

5. Todavía no te has dado permiso. Algunas personas siguen tratando la separación como un periodo de prueba en el que tienen que portarse bien. Los deseos están ahí, pero los bloquea un todavía no interno. A veces, con nombrar ese bloqueo basta para soltarlo.

Si nada de lo anterior aplica y los deseos simplemente no salen, una práctica chiquita puede ayudar: escribe cinco cosas que a lo mejor hubieras querido, en teoría, en la última semana. Nada grande. Deseos chiquitos. A lo mejor hubiera querido regresar a casa por otra ruta. A lo mejor hubiera querido leer una hora más. Con nomás nombrar deseos hipotéticos, reactivas el notarlos.

Después de unas semanas de esta práctica, los deseos reales suelen empezar a salir.

Cómo se va construyendo la práctica

A lo largo de los meses y los años, la práctica del primer deseo se va construyendo en algo más grande.

Meses 4 a 9: los primeros deseos aparecen de vez en cuando. Unos cuantos deseos chiquitos al mes. Cada uno, un poquito menos guardado que el anterior. La capa de coordinación sigue corriendo, pero con huecos.

Meses 9 a 18: los deseos se vuelven regulares. Estás haciendo cosas para ti casi todas las semanas. La capa de coordinación se activa con menos frecuencia. Ya no notas cada deseo como algo extraordinario; algunos pasan sin ceremonia.

Año 2: cambia lo que das por hecho. Empiezas a partir de ¿qué quiero yo? antes que de ¿qué debería hacer? La capa de coordinación invierte su polaridad. Ahora corre al servicio de tus preferencias, en lugar de pasarles por encima.

Año 3 y más: los deseos se vuelven información sobre la vida que estás construyendo. Ahora los deseos son datos sobre quién te has vuelto y qué forma quiere tomar tu vida. Las decisiones grandes (trabajo, vivienda, relaciones) se hacen más fáciles, porque tienes uno o dos años de deseos en los que apoyarte para orientarte.

Lo que esto no es

Una pequeña aclaración.

Este artículo no está sugiriendo:

1. Que el deseo sea el nuevo principio que manda. Algunas personas se sobrecorrigen, pasan de la vida del matrimonio coordinado a una vida regida por los deseos, y terminan tomando decisiones que no toman en cuenta a los demás, incluidos sus hijos. El deseo no es la única información. Es la información que faltaba.

2. Que la indulgencia sea la meta. El primer deseo no es el comienzo de un proyecto hedonista. Es la reactivación de una capacidad. Esa capacidad es una de varias que necesitas. La disciplina, la responsabilidad y el cuidado de los demás también hacen falta.

3. Que el deseo siempre tenga la razón. A veces el deseo es impulsivo, mal pensado o desatinado. Actuar según cada deseo no sirve. La práctica se trata de notar los deseos, no de obedecerlos.

4. Que el primer deseo tenga que ser aparatoso. Casi todos los primeros deseos son diminutos. Quiero una taza distinta. Lo pequeño es parte del punto. No tienes que empezar con un tatuaje o un viaje. Empieza por la taza.

Referencia rápida

Cuatro tipos de primeros deseos:

  1. Estéticos (el entorno, los adornos, los detalles del día a día)
  2. De tiempo (tardes libres, cambios en la hora de dormir, la forma del fin de semana)
  3. De actividad (ir a algún lado, probar algo, a solas si hace falta)
  4. Relacionales (ver, dejar de ver, buscar a alguien, declinar)

Qué hacer cuando llega uno:

  1. Nótalo antes de que se active la capa que lo guarda.
  2. No te lo expliques a ti misma o a ti mismo.
  3. Actúa en menos de 48 horas.
  4. No le cuentes a la otra casa.
  5. Anótalo después.

Si los deseos no han llegado:

  • Revisa que lo básico esté cubierto (Artículo 06).
  • Revisa si todavía hay conflicto activo con la otra casa consumiéndote espacio mental.
  • Revisa si hay síntomas depresivos (Artículo 10).
  • Prueba la práctica de los deseos hipotéticos.

Cómo se va construyendo la práctica:

  • Meses 4 a 9: de vez en cuando.
  • Meses 9 a 18: regulares.
  • Año 2: cambia lo que das por hecho.
  • Año 3 y más: los deseos se vuelven información que da forma a tu vida.

El primer deseo es pequeño. También es la puerta.

Esto es autoayuda, no consejo médico, psicológico ni legal, y no sustituye la ayuda de un profesional cualificado. Si tú o tu hijo o hija podéis estar en peligro, llama a los servicios de emergencia de tu zona.