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Lo que tu tradición dice sobre el matrimonio que terminó

By the dip team · 11 min de lectura

Lo que tu tradición dice sobre el matrimonio que terminó

Versión en inglés · traducción en preparación

Este artículo aún está en inglés. La traducción al español está en preparación.

Etapa 3 · Un año y más allá · Artículo 71 · Wave 3


Ya dejaste de fingir que no sabes lo que enseña tu tradición. Sea cual sea la tradición en la que estás. Católica, protestante, ortodoxa, islámica, hindú, budista, sij, judía, hay algo concreto que la tradición dice sobre el matrimonio y sobre lo que significa que termine. Conocías esa enseñanza desde hacía años; durante esos años era cómodo conocerla desde afuera. Ahora hiciste lo que la enseñanza describe. La pregunta es cómo vivir dentro de la tradición con lo que ella dice sobre lo que hiciste.

Este artículo cubre los cuatro tipos comunes de postura que una tradición toma frente al divorcio, cómo leer la enseñanza con honestidad sin aplanarla, las voces internas de la tradición que sostienen el terreno difícil, cuándo la enseñanza es clara y sin matices, cuándo la enseñanza se ha usado en tu contra a manos de ciertas personas en lugar de la tradición misma, y cómo vivir con una enseñanza que no puedes abrazar del todo ni dejar del todo.

Los cuatro tipos comunes de postura que una tradición toma frente al divorcio

Distintas tradiciones sostienen distintas posturas. Incluso dentro de una misma tradición, la postura varía según la escuela, la época y el énfasis. Cuatro tipos comunes.

Tipo 1: Prohibición estricta

Algunas tradiciones, y algunas corrientes dentro de una tradición, sostienen que el divorcio sencillamente no está permitido. La enseñanza católica sobre la indisolubilidad del matrimonio. Ciertas denominaciones protestantes. Algunas posturas ortodoxas. La enseñanza dice que el matrimonio sigue existiendo incluso después de un divorcio civil; lo que pasó no se reconoce como un final del matrimonio en los términos de la tradición.

Para quienes practican estas tradiciones, el roce es agudo. Hiciste algo que la tradición no reconoce como legítimo.

Tipo 2: Permitido pero no bien visto

Muchas tradiciones permiten el divorcio mientras lo enseñan como algo grave, lamentable o que conviene evitar. La mayoría de las tradiciones protestantes. Muchas escuelas islámicas. La mayoría de las tradiciones hindúes. La enseñanza reconoce que el divorcio ocurre; no lo celebra.

Para quienes practican estas tradiciones, el roce es más suave. Hiciste algo permitido, pero que la tradición habría preferido que no hicieras.

Tipo 3: Permitido bajo ciertas condiciones

Algunas tradiciones permiten el divorcio en circunstancias específicas: maltrato, abandono, incompatibilidad de fondo, ciertas fallas del matrimonio. Las condiciones varían; la estructura es parecida.

Para quienes practican estas tradiciones, la pregunta es si tu situación concreta cae dentro de las condiciones permitidas. A veces claramente sí. A veces no. A veces la respuesta no está clara.

Tipo 4: Permitido sin gran peso moral

Un número más pequeño de tradiciones sostiene el divorcio como una decisión de vida legítima, sin una carga negativa fuerte. Algunos marcos religiosos progresistas. La mayoría de los marcos espirituales seculares. Algunas formas del budismo.

Para quienes practican estas tradiciones, el roce es mínimo. La tradición no toma postura sobre si la decisión fue correcta; simplemente le hace lugar a quien la tomó.

La mayoría de los lectores están en tradiciones de Tipo 2 o Tipo 3. El roce es real, pero no absoluto. El trabajo es atravesarlo con honestidad.

Cómo leer la enseñanza con honestidad sin aplanarla

El impulso, cuando la enseñanza de una tradición resulta incómoda, es hacer una de dos cosas. O aceptar la enseñanza sin condiciones y dar por hecho que tu situación está mal según ella, o rechazar la enseñanza por anticuada y descartarla.

Las dos posturas aplanan la enseñanza. La lectura honesta tiene más matices.

Cuatro prácticas para una lectura honesta.

Práctica 1: Lee la enseñanza real, no la versión cultural

Muchas personas que practican conocen lo que enseña la tradición a través de lo que se transmite culturalmente: lo que decían sus papás, lo que se predicó en la boda, lo que sostiene la sabiduría convencional. La versión cultural muchas veces difiere de la enseñanza real de la tradición, a veces bastante.

Leer los textos mismos, o los comentarios de teólogos serios de la tradición, suele revelar más matices de los que sugiere la versión cultural. La enseñanza real suele ser más complicada, más humana y más debatida que su simplificación cultural.

Práctica 2: Lee varias voces dentro de la tradición

La mayoría de las tradiciones contienen varias voces sobre las preguntas difíciles. Distintas escuelas, distintos maestros, distintas épocas han sostenido distintas posturas. Leer varias voces revela esa diversidad interna.

La voz que más conoces no es la única voz. Otras voces, muchas veces respetadas dentro de la tradición, quizá digan cosas que sostienen tu situación con más cuidado.

Práctica 3: Fíjate para qué existe la enseñanza

La mayoría de las tradiciones enseñan sobre el matrimonio y el divorcio por razones. Esas razones no siempre son para limitar la decisión de cada quien. A veces son para proteger a quienes están en una posición vulnerable. A veces son para honrar la seriedad de un compromiso. A veces son para mantener la estabilidad de la comunidad.

Fijarte en las razones te ayuda a entender la enseñanza. A veces las razones aplican a tu situación de maneras que conviene respetar. A veces no.

Práctica 4: Distingue la enseñanza de su aplicación

La enseñanza de una tradición es una cosa. Cómo ciertas personas la aplican a personas concretas es otra. Algunas aplicaciones son fieles a la enseñanza; muchas no lo son. Algunas aplicaciones usan la enseñanza para hacer un daño que la enseñanza misma no avalaría.

Si la enseñanza se aplicó contigo de una forma que se sintió como castigo o como exclusión, el problema puede estar más en la aplicación que en la enseñanza. Distinguir las dos cosas aclara a qué estás respondiendo en realidad.

Las voces internas de la tradición que sostienen el terreno difícil

Dentro de la mayoría de las tradiciones hay voces que sostienen el terreno difícil con más cuidado que la versión cultural dominante. Encontrar esas voces es parte del trabajo.

Tres lugares comunes donde están esas voces.

Lugar 1: La corriente mística o contemplativa

La mayoría de las grandes tradiciones tienen una corriente mística o contemplativa que tiende a poner el énfasis en la gracia, la misericordia, la compasión divina y los límites de lo que el ser humano puede entender de estas cosas. La corriente mística suele interesarse menos por la regla y más por la relación.

Para los cristianos, la tradición contemplativa (desde los Padres del Desierto, pasando por los místicos medievales, hasta los escritores contemplativos de hoy). Para los musulmanes, la tradición sufí. Para los hindúes, la tradición bhakti. Para los budistas, los linajes contemplativos dentro de cada escuela. Para los judíos, ciertas corrientes jasídicas y contemplativas.

Estas corrientes no rechazan las partes de la tradición más centradas en la regla. Sostienen las reglas dentro de un marco más amplio de misericordia divina.

Lugar 2: Voces teológicas concretas

Dentro de la mayoría de las tradiciones, ciertos teólogos o maestros han escrito con cuidado sobre el divorcio, la separación y los pasajes difíciles de la vida humana. Su obra suele estar disponible: libros, conferencias, a veces en línea. Las voces varían según la tradición, pero existen.

Encontrar la voz adecuada para tu situación concreta muchas veces implica buscar un poco. Vale la pena hacer esa búsqueda. La voz adecuada puede sostener lo que los supuestos culturales no pueden.

Lugar 3: Voces pastorales frente a voces doctrinales

Dentro de la mayoría de las tradiciones hay una diferencia entre las voces doctrinales (quienes articulan lo que enseña la tradición) y las voces pastorales (quienes acompañan a las personas que atraviesan pasajes difíciles). Las dos pueden poner el énfasis en cosas distintas.

Las voces pastorales, que de verdad caminan al lado de las personas en estas situaciones, suelen sostener el terreno difícil con más matices que las voces puramente doctrinales. Su trabajo está en libros, en el acompañamiento personal, en los retiros.

Cuando la enseñanza es clara y sin matices

A veces la enseñanza es clara y aplica directamente a tu situación. La tradición enseña X; tú hiciste no-X. No hay matiz que encontrar. Tres cosas que conviene saber.

1. Que la enseñanza sea clara y sin matices no significa que tu situación sea ilegítima

Una tradición puede enseñar que algo conviene evitarse y, aun así, hacerle lugar a quienes lo hicieron. Lo que la tradición enseña sobre el ideal no es lo mismo que lo que enseña sobre cómo estar presente para quienes viven una vida que se quedó corta frente a ese ideal.

La mayoría de las tradiciones, incluso las de enseñanza estricta, tienen muchos recursos para quienes están en tu posición. La enseñanza es una cosa; el acompañamiento pastoral es otra.

2. Vivir con una enseñanza que no puedes cumplir es una postura real

Algunas personas viven la vida entera dentro de tradiciones cuya enseñanza no pueden cumplir del todo en ciertas preguntas. Siguen practicando. Siguen participando. Sostienen con honestidad la distancia entre la enseñanza y su realidad vivida.

Esto no es hipocresía. Es una postura honesta sobre lo que es ser humano dentro de una tradición.

3. La enseñanza puede cambiar a lo largo de tu vida

Las tradiciones cambian, despacio. La enseñanza que hoy es clara y sin matices puede estar más en disputa dentro de tu propia vida. No tienes que esperar a ese cambio para vivir dentro de la tradición ahora; la posibilidad de que cambie es nomás una de las cosas que conviene sostener con ligereza.

Cuando la enseñanza se ha usado en tu contra

Un caso particular. A veces la enseñanza se ha desplegado en tu contra a manos de ciertas personas: un pastor, un imam, un maestro, una persona mayor, un familiar con autoridad religiosa, de maneras que se sintieron como castigo más que como cuidado. La forma en que se usó importa tanto como la enseñanza misma.

Tres cosas.

1. El uso que alguien le dio no es la tradición

Que una persona concreta use la enseñanza para herirte es una falla de esa persona, no de la tradición. Otras personas dentro de la tradición lo habrían manejado de otra manera. No concluyas que la tradición misma es lo que esa persona hizo de ella.

2. La herida es real y merece reconocimiento

La herida que causa el uso punitivo de una enseñanza religiosa es de las más difíciles. Viene de una fuente que se suponía que iba a sostenerte. Que la fuente sea tan cercana hace que la herida cale más hondo.

No la minimices. La herida merece su propio duelo, su propio proceso, muchas veces su propia atención terapéutica.

3. La relación con la tradición quizá necesite reformularse de manera explícita

Si la forma en que ciertas personas usaron la enseñanza dañó tu relación con la tradición, el trabajo de reformular es real. El Artículo 76 trata la ruptura con más profundidad. A veces la reformulación es alrededor de la tradición (encontrar otras comunidades, otros maestros, otras maneras de plantear las cosas dentro de la misma tradición). A veces la reformulación implica irse.

Cómo vivir con una enseñanza que no puedes abrazar del todo

Para el grupo más grande de lectores, quienes tienen una tradición cuya enseñanza no pueden abrazar del todo pero tampoco dejar del todo, cinco prácticas.

1. Reconoce la distancia con honestidad ante ti

El primer paso es la honestidad interna. La tradición enseña X. Tú no puedes cumplir X del todo. La distancia es real. Fingir que no está ahí produce, con el tiempo, una incoherencia interna. Reconocerla produce un punto de partida con el que sí se puede trabajar.

2. No intentes convencerte de que la enseñanza está mal

Si te vas a quedar en la tradición, esforzarte demasiado en convencerte de que la enseñanza está mal suele producir una postura inestable. La enseñanza es lo que es. Puedes sostenerla como la enseñanza sin cumplirla del todo.

3. No intentes convencerte de que tú estás mal

El movimiento contrario es igual de inestable. Esforzarte demasiado en condenarte a ti según la enseñanza produce un daño interno que no se detiene. La postura honesta es que la enseñanza es la enseñanza y tu situación es tu situación, y las dos no se reconcilian del todo, y esa es la verdad con la que estás viviendo.

4. Quédate en una relación honesta con la práctica

La práctica puede continuar. La participación en la comunidad puede continuar. La relación con la tradición puede seguir adelante incluso con la distancia sin resolver. La honestidad sobre esa distancia es lo que hace que la continuación sea sostenible.

5. Deja espacio para que la pregunta evolucione

Tu relación con la enseñanza al tercer año no es necesariamente donde estará al décimo. A lo largo de las décadas, la relación sigue desarrollándose. La distancia puede cerrarse, puede quedarse, puede tomar una forma que ahora mismo no te imaginas. Deja espacio para esa evolución.

Referencia rápida

Cuatro tipos comunes de postura de una tradición:

  1. Prohibición estricta (católica, algunas protestantes, algunas ortodoxas).
  2. Permitido pero no bien visto (la mayoría de las protestantes, muchas islámicas, la mayoría de las hindúes).
  3. Permitido bajo ciertas condiciones.
  4. Permitido sin gran peso moral (religiosas progresistas, espirituales seculares, algunas budistas).

Cuatro prácticas para una lectura honesta:

  1. Lee la enseñanza real, no la versión cultural.
  2. Lee varias voces dentro de la tradición.
  3. Fíjate para qué existe la enseñanza.
  4. Distingue la enseñanza de su aplicación.

Tres lugares donde están las voces internas de la tradición que sostienen el terreno difícil:

  • La corriente mística o contemplativa.
  • Voces teológicas concretas sobre estos pasajes.
  • Voces pastorales (frente a las puramente doctrinales).

Cuando la enseñanza es clara y sin matices:

  • No significa que tu situación sea ilegítima.
  • Vivir con una enseñanza que no puedes cumplir es una postura real.
  • La enseñanza puede cambiar a lo largo de tu vida.

Cuando la enseñanza se ha usado en tu contra:

  • El uso que alguien le dio no es la tradición.
  • La herida es real y merece reconocimiento.
  • La relación con la tradición quizá necesite reformularse de manera explícita.

Cinco prácticas para vivir con una enseñanza que no puedes abrazar del todo:

  1. Reconoce la distancia con honestidad ante ti.
  2. No intentes convencerte de que la enseñanza está mal.
  3. No intentes convencerte de que tú estás mal.
  4. Quédate en una relación honesta con la práctica.
  5. Deja espacio para que la pregunta evolucione.

La mayoría de las personas que viven dentro de una tradición conviven con alguna distancia entre la enseñanza y su realidad vivida. La distancia no tiene que resolverse para poder sostenerla. Sostenerla con honestidad es la práctica.

Esto es autoayuda, no consejo médico, psicológico ni legal, y no sustituye la ayuda de un profesional cualificado. Si tú o tu hijo o hija podéis estar en peligro, llama a los servicios de emergencia de tu zona.