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A Year And Beyond

El trabajo más lento de darle sentido a todo

By the dip team · 10 min de lectura

El trabajo más lento de darle sentido a todo

Versión en inglés · traducción en preparación

Este artículo aún está en inglés. La traducción al español está en preparación.

Etapa 3 · Un año y más allá · Artículo 74 · Wave 3


A unas semanas de entrar a la Etapa 3, las preguntas se vuelven más grandes. ¿Qué significó todo esto? ¿Para qué es mi vida ahora? ¿Por qué pasó esto? No son preguntas de duelo, exactamente. Tampoco son de enojo. Son preguntas de sentido, y tienen una forma distinta al trabajo emocional que vino antes. Para cuando llegas a la Etapa 3, ya hiciste suficiente integración como para que las preguntas estén ahí, disponibles; pero no necesariamente hiciste lo suficiente para contestarlas. El trabajo más lento de darle sentido a todo es lo que está disponible ahora, y lo que vale la pena que le dediques tiempo.

Este artículo trata de qué es en realidad darle sentido a todo, de las cinco preguntas que aparecen más seguido, de por qué el sentido va surgiendo despacio y no a la orden, de cómo la práctica lo acompaña, de qué hacer cuando el sentido no llega, y de qué clases de sentido aguantan con el paso de los años.

Qué es en realidad darle sentido a todo

La frase abarca algo bien concreto. Darle sentido a todo es el trabajo de construir un marco que ordene lo que pasó en tu vida y lo vuelva algo que puedas cargar hacia adelante. El marco es en parte de la cabeza y en parte de lo que sientes. Lleva algo de relato, una historia sobre qué fue el matrimonio, para qué terminó, qué produjo. Lleva algo de orientación: hacia lo que viene, hacia quién eres ahora, hacia cómo se relaciona el pasado con el presente.

Tres cosas que darle sentido a todo no es.

1. No es redención. El sentido no tiene que significar que el final del matrimonio estuvo bien, o que fue necesario, o que fue para mejor. El marco que construyes no tiene por qué hacer las paces con todo lo que pasó. Nomás tiene que ser uno que puedas sostener con honestidad.

2. No es explicación. A lo mejor nunca entiendes del todo por qué pasaron las cosas. Darle sentido a todo no exige una explicación. Exige una relación que funcione con las partes que quedan sin explicar.

3. No es una conclusión. El marco que construyas ahora va a seguir cambiando. Darle sentido a todo no es algo que sucede una sola vez y termina con una respuesta cerrada; es algo en lo que sigues metido con el tiempo.

El trabajo más lento de darle sentido a todo es ir construyendo este marco poco a poco, a lo largo de meses y de años.

Las cinco preguntas que aparecen más seguido

Cada quien lo pregunta a su manera, pero hay cinco preguntas que se repiten.

1. ¿Para qué fue, en realidad, el matrimonio? Viendo hacia atrás: cuál fue su propósito, qué logró, de qué se trataba. La pregunta es más difícil de lo que suena, porque el matrimonio fue para cosas distintas en momentos distintos.

2. ¿Qué me enseñó el final? Qué me enseñó sobre mí, sobre el matrimonio, sobre las relaciones en general, sobre la vida. A la pregunta puedes entrarle con amargura o con curiosidad. La curiosidad da respuestas más útiles.

3. ¿Para qué es mi vida ahora? La pregunta hacia adelante. Con el matrimonio ya fuera, ¿hacia qué está orientada la vida que ahora estás viviendo? La respuesta puede ser chica (criar bien a los hijos, hacer un trabajo que importe) o más grande.

4. ¿Por qué me pasó esto a mí? Esta pregunta puede ser una trampa o una puerta. Como trampa, produce resentimiento por una injusticia cósmica. Como puerta, te lleva a meterte en preguntas más hondas sobre cómo se van formando las vidas.

5. ¿Quién soy ahora? Los artículos de la Etapa 3 sobre uno mismo (51, 52) ya trataron esto. La versión que tiene que ver con el sentido hace la misma pregunta, pero con más marco alrededor: no nomás quién eres, sino quién eres en relación con el arco más grande de tu vida.

No tienes que contestar las cinco. La mayoría de la gente trabaja en serio con dos o tres. Las que vale la pena trabajar son las que te agarran a ti.

Por qué el sentido surge despacio y no a la orden

Darle sentido a todo opera en otro ritmo que el resto del trabajo psicológico. Por tres razones.

1. El marco tiene que integrar mucho material. Un marco de sentido tiene que sostener el principio del matrimonio, su largo en medio, su final, tu vida de ahora, lo que aprendiste, lo que sigues aprendiendo. La integración lleva tiempo porque hay mucho que integrar.

2. El marco se va corrigiendo conforme el material se acomoda. Lo que parecía tener sentido en el primer año muchas veces cambia para el tercero. Los relatos se reorganizan conforme más material se va acomodando en su lugar. Darle sentido a todo demasiado rápido produce marcos que no aguantan a lo largo del arco más largo.

3. El trabajo pasa en parte por debajo del pensamiento consciente. El sentido surge en los sueños, en momentos raros, en pláticas, en lo que lees. El trabajo no es del todo voluntario. Tú pones las condiciones; el marco se va construyendo solo con el tiempo.

Que sea lento no es una falla de tu esfuerzo. Es la forma real que tiene este trabajo.

Cómo la práctica acompaña este trabajo

La práctica no produce sentido de manera directa. Pone las condiciones.

Cuatro formas en que la práctica acompaña.

1. Hace tiempo para las preguntas. Darle sentido a todo necesita tiempo sin agenda. La práctica (meditar, caminar, rezar, quedarte sentado en quietud) abre el espacio para que las preguntas salgan a la superficie. Sin ese espacio, las preguntas se quedan enterradas bajo la actividad de todos los días.

2. Construye la capacidad de estar con la incertidumbre. Muchas preguntas de sentido no tienen respuestas rápidas. La práctica entrena la capacidad de estar con las preguntas sin correr a resolverlas. Esa capacidad entrenada es justo lo que darle sentido a todo necesita.

3. Te conecta con marcos más grandes. Las tradiciones llevan siglos juntando marcos para el sentido. Meterte con los marcos de una tradición, incluso de forma crítica, te da material con qué trabajar. Tu manera de darle sentido a todo no tiene que partir de cero.

4. De vez en cuando produce momentos de claridad. Los giros que mueven este trabajo hacia adelante a veces llegan dentro de la práctica. No de forma predecible, no según un calendario, pero pasan lo suficiente como para que la práctica valga la pena nomás por esto.

Si no tienes una práctica formal, los mismos apoyos vienen de actividades parecidas: caminatas largas, escribir en un cuaderno, platicar con amigos que piensan a fondo, leer de forma sostenida. La forma importa menos que las condiciones que produce.

Qué hacer cuando el sentido no llega

Hay temporadas de la Etapa 3 que son pobres en sentido. Las preguntas están ahí, pero las respuestas no se están formando. Tres cosas que puedes hacer.

1. No lo fuerces

Tratar de producir sentido a fuerza de esfuerzo casi siempre genera marcos prematuros y frágiles. Esos marcos no aguantan cuando se les pone a prueba. Espera a que el sentido surja en lugar de fabricarlo.

2. Sigue poniendo las condiciones

Práctica. Lectura. Plática. Tiempo. Las condiciones no producen sentido a la orden, pero sí hacen más probable que llegue. Sigue poniéndolas aunque no esté pasando nada.

3. Acepta que hay temporadas en barbecho

Una vida que en conjunto tiene sentido también tiene temporadas en barbecho. Meses en los que no se está formando ningún sentido nuevo. Ese tiempo en barbecho no es un fracaso; es una etapa. El marco que tienes disponible es el marco que tienes ahorita; las piezas nuevas van a llegar.

Qué clases de sentido aguantan

Con el paso de los años, algunos marcos se sostienen y otros no. Hay tres clases que tienden a sostenerse.

1. El sentido que no necesita que todo haya sido positivo

Los marcos que no insisten en que todo pasó por una buena razón aguantan mejor que los que sí lo hacen. Esto fue difícil, y fue real, y ahora estoy construyendo algo desde donde estoy se sostiene. Todo pasa por una razón muchas veces no, porque hay cosas que, puestas a prueba por los años, no parecen tener una razón.

2. El sentido que está conectado con una práctica continua

Los marcos que están integrados a cómo vives, y no son nomás conclusiones de la cabeza, aguantan mejor que los que existen solo como ideas. El marco integrado se vive todo el tiempo en lugar de solo recordarse.

3. El sentido que deja lugar para corregirse

Los marcos que se sostienen con la mano suelta, dejando espacio para seguir desarrollándose, aguantan mejor que los que se proclaman como respuestas finales. El sentido del matrimonio en el tercer año no es su sentido en el décimo. Dejar que el marco vaya cambiando lo mantiene útil.

Los marcos que no se sostienen suelen ser los que se forzaron demasiado pronto, se proclamaron de forma demasiado cerrada, o se armaron alrededor de darle la razón a una de las partes.

Cuando el sentido se encuentra en los hijos

Para muchas personas, una buena parte del sentido después de la separación se encuentra en la relación con los hijos. Verlos crecer, estar presente en cómo se van desarrollando, hacer el trabajo de criarlos bien: todo esto produce un sentido al que puedes llegar incluso cuando otras preguntas de sentido siguen sin resolverse.

Dos apuntes.

1. Esto es real y de peso

El sentido que se encuentra en la crianza no es un premio de consolación. Es una de las fuentes principales de sentido a lo largo de la vida de las personas. Muchas personas en la Etapa 3 descubren que el trabajo de criar, por sí solo, da suficiente sentido como para organizar la vida alrededor de él durante años.

2. No dejes que sea la única fuente

Si los hijos son el único lugar donde vive el sentido, la estructura de sentido se vuelve frágil conforme van creciendo y te necesitan menos. Diversifica entre otras fuentes (el trabajo, la comunidad, la práctica, la vida creativa) para que la arquitectura de sentido no se venga abajo cuando los hijos hagan su propia vida.

Cuando el final del matrimonio empieza a sentirse como que tuvo un lugar en tu historia

Este es un desarrollo posible de la Etapa 3. No es redención, no es qué bueno que pasó, sino la sensación de que el final cabe dentro del arco de tu vida en lugar de interrumpirlo. El final se vuelve parte de la historia en lugar de ser su ruptura.

Este giro, cuando llega, muchas veces es señal de que darle sentido a todo entró en una fase estable. El final no quedó justificado ni celebrado. Nomás quedó incorporado.

Tres señales de que te estás acercando a esta etapa.

1. Puedes contar la historia de tu vida como algo continuo y no quebrado. El matrimonio y su final son capítulos, no una discontinuidad. La historia de antes y la historia de después se conectan.

2. Puedes hablar del matrimonio sin que los hechos manden en la conversación. El matrimonio existe como algo que puedes describir, no como algo que toma el control de la plática cuando sale el tema.

3. Puedes preguntarte qué sigue sin quedar definido por lo que fue. El futuro se siente abierto, no limitado por el pasado.

Si estas señales todavía no están, es que darle sentido a todo va aún a media camino. Y está bien. El trabajo continúa.

Referencia rápida

Tres cosas que darle sentido a todo no es:

  1. Redención.
  2. Explicación.
  3. Conclusión.

Cinco preguntas que aparecen:

  1. ¿Para qué fue el matrimonio?
  2. ¿Qué me enseñó el final?
  3. ¿Para qué es mi vida ahora?
  4. ¿Por qué pasó esto?
  5. ¿Quién soy ahora?

Tres razones por las que el sentido surge despacio:

  • El marco tiene que integrar mucho material.
  • El marco se corrige conforme el material se acomoda.
  • El trabajo pasa en parte por debajo del pensamiento consciente.

Cuatro formas en que la práctica lo acompaña:

  1. Hace tiempo para las preguntas.
  2. Construye la capacidad de estar con la incertidumbre.
  3. Te conecta con marcos más grandes.
  4. De vez en cuando produce momentos de claridad.

Cuando el sentido no llega:

  • No lo fuerces.
  • Sigue poniendo las condiciones.
  • Acepta que hay temporadas en barbecho.

Tres clases de sentido que aguantan:

  • El sentido que no necesita que todo haya sido positivo.
  • El sentido conectado con una práctica continua.
  • El sentido que deja lugar para corregirse.

Cuando el sentido se encuentra en los hijos:

  • Es real y de peso.
  • No dejes que sea la única fuente.

Tres señales de que te acercas a un sentido estable:

  • Puedes contar la historia como algo continuo y no quebrado.
  • Puedes hablar del matrimonio sin que los hechos manden en la conversación.
  • Puedes preguntarte qué sigue sin quedar definido por lo que fue.

El sentido no es algo que construyes con solo decidirlo. Surge a lo largo de los años, de las condiciones que tú pones. Pon las condiciones; deja que llegue.

Esto es autoayuda, no consejo médico, psicológico ni legal, y no sustituye la ayuda de un profesional cualificado. Si tú o tu hijo o hija podéis estar en peligro, llama a los servicios de emergencia de tu zona.