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A Year And Beyond

La primera risa que ya no tenía condiciones

By the dip team · 5 min de lectura

La primera risa que ya no tenía condiciones

Versión en inglés · traducción en preparación

Este artículo aún está en inglés. La traducción al español está en preparación.

Etapa 3 · Un año en adelante · Artículo 122 · Wave 2 · Tierno


Estabas en un lugar cualquiera. Una cocina, el carro, una reunión con amigos, una caminata. Pasó algo gracioso y te reíste, y esa risa subió desde un lugar muy adentro de donde no salía desde hacía mucho. No la risa cortés que llevabas meses haciendo, la que se quedaba en la garganta y se frenaba sola antes de salir. Una de verdad. Y atrás de ella, medio sorprendido, te vino el pensamiento: ah, aquí estoy.

Este artículo es sobre esa risa. La primera sin condiciones, la que ya no traía ningún asterisco, después de una larga temporada de risas que siempre cargaban con algo. Por qué importa más de lo que parece, por qué a veces llega con culpa y qué te está diciendo.

La risa con condiciones

Durante casi todo el primer año, la risa que tenías venía con condiciones. Le daba la vuelta al duelo. Era bastante real en el momento, y luego aterrizaba otra vez en lo pesado, como si lo pesado fuera el punto de partida y la risa nomás una visita breve que tenía que irse. Podías reírte de un chiste y sentir la tristeza ahí abajo todo el tiempo. La risa no llegaba hasta el fondo.

Eso es normal, y no es falso. Es lo que hace la risa mientras estás de duelo. La capacidad está ahí, pero con el volumen bajito, porque una parte de ti sigue cargando el peso, y no puedes soltarte del todo a una risa mientras llevas algo con los dos brazos.

Qué tiene de distinto la que no tiene condiciones

La risa sin condiciones es esa en la que, mientras dura, el peso no está. No reprimido. Sencillamente, por ese momento, de verdad no está. La risa llega hasta el fondo porque el fondo, por un ratito, está despejado.

Casi siempre te toma por sorpresa, porque no decidiste sentirte mejor. No estabas trabajando en tu recuperación en ese instante. Nomás estabas viviendo, y la risa llegó sola, que es justo el punto: es prueba de que la recuperación ha estado pasando por debajo de tu atención, en segundo plano, sin que tú la administres. El cuerpo sanó un poquito mientras no estabas viendo, y la risa es el recibo.

Por qué puede llegar con culpa

Para algunas personas, la primera risa de verdad viene seguida de una caída rara, algo que se parece a la culpa. ¿Debería reírme así? ¿No es muy pronto? ¿Qué significa que ya pueda?

La culpa corre sobre una ecuación silenciosa y falsa: que estar bien quiere decir que el matrimonio no importó, o que la alegría de ahora es una especie de traición al duelo, o a la familia que fue. Nada de eso se sostiene. Puedes reírte por completo y aun así haber amado lo que perdiste. La risa no borra el duelo ni le quita nada a lo que fue real. El duelo y la alegría no están en una sola perilla donde más de uno significa menos del otro. Corren por caminos separados, y el día en que los dos suenan a todo volumen no es una traición a ninguno. Es nomás lo que se siente una vida entera.

Si llega la culpa, déjala pasar sin esforzarte tanto por convencerte de lo contrario. Es un reflejo viejo, y se va apagando entre más risas sin condiciones vas juntando.

Qué te está diciendo

La primera risa de verdad es una señal, como la primera noche que duermes completo o el primer sábado a solas que ya no te dio temor. Te está diciendo que tu rango está volviendo. Por mucho tiempo tu rango emocional estuvo apretado en la franja angosta entre lo entumido y lo triste. La risa sin condiciones es la parte de arriba del rango que regresa, y donde vuelve la parte de arriba, lo demás se viene atrás: el gusto, la ilusión, la travesura, la capacidad de dejarte llevar por algo bueno.

También te está diciendo algo sobre en quién te estás convirtiendo. La risa que sube hasta arriba suele ser una risa un poco distinta a la del matrimonio. A veces la gente nota que ahora se ríe de otras cosas, o con más facilidad, o más fuerte. El yo que se está rearmando tiene su propio sentido del humor, y la primera risa de verdad es uno de los primeros lugares donde lo escuchas.

Cómo dejar entrar más

No puedes fabricar una risa sin condiciones, y querer hacerlo solo produce la de las condiciones. Pero sí puedes crear las condiciones que dejan que pasen más seguido.

Rodéate de quienes siempre te han hecho reír. El humor es contagioso y se da entre personas. Las amistades que te conocían de antes, esas con las que todo fluye fácil, suelen ser donde regresan las primeras risas de verdad, porque no te están tratando con pinzas. Nomás están siendo chistosos contigo, como siempre lo fueron.

Date permiso de ver, leer y escuchar cosas que sean puro gusto, sin ningún fin de mejorar nada. El primer año pesa de tan serio, tan terapéutico, tan de procesar. La comedia también es medicina. Darte permiso de encontrarle lo gracioso a las cosas es parte de la recuperación, no una distracción de ella.

Y cuando llegue una de verdad, fíjate en ella. No de un modo que la mate, sino después, en calma. Esa fue de verdad. Anotarlas, así suavecito, te ayuda a registrar que se están volviendo más frecuentes, que sí lo están.

Para cerrar

La primera risa que ya no tenía condiciones es una cosa pequeña que significa una grande: la parte de ti que el duelo le bajó el volumen lo está volviendo a subir, sola, sin que nadie se lo pida. No tienes que hacer nada para ganártela ni para protegerla. Solo tienes que dejar que pase, y dejar que la culpa que a veces la persigue se vaya, y confiar en lo que te está diciendo, que es que sigues ahí adentro, entero, y que estás volviendo.

En resumen

  • La risa con condiciones le da la vuelta al duelo; la risa sin condiciones llega hasta el fondo porque el peso, por ese momento, no está.
  • Te toma por sorpresa porque la recuperación ha estado pasando por debajo de tu atención. La risa es el recibo.
  • Si después llega la culpa, corre sobre una ecuación falsa: la alegría de ahora no es una traición a lo que perdiste. El duelo y la alegría corren por caminos separados.
  • Es señal de que tu rango emocional completo está volviendo, y muchas veces de un sentido del humor un poco nuevo.
  • No puedes forzar una, pero sí puedes estar cerca de gente chistosa y darte permiso de disfrutar las cosas porque sí.

Puedes reírte hasta arriba y aun así haber amado lo que perdiste. La alegría no se le quita al duelo. Corren por caminos separados.

Esto es autoayuda, no consejo médico, psicológico ni legal, y no sustituye la ayuda de un profesional cualificado. Si tú o tu hijo o hija podéis estar en peligro, llama a los servicios de emergencia de tu zona.