El mismo pleito, una y otra vez: el patrón que está debajo
By the dip team · 3 min de lectura

Si sientes que tú y tu pareja siguen teniendo el mismo pleito una y otra vez, nomás vestido con ropa distinta, estás notando algo real y algo útil. La mayoría de las parejas que la están pasando mal no tienen decenas de conflictos diferentes. Tienen uno solo, una y otra vez: por los trastes una semana, por el dinero la siguiente y por tu mamá la de después. Aprender a ver el que está debajo de los muchos es el primer paso para salirte de él.
Nunca es de verdad por lo de la superficie
El tema casi nunca es el problema. Puedes discutir lo de los trastes hasta el cansancio y no resolver nada, porque los trastes estaban tapando otra cosa. Debajo del pleito que se repite suele haber una necesidad sin atender y una pregunta callada que nunca recibe respuesta directa. Alguna versión de: ¿te importo?, ¿estás de mi lado?, ¿vas a estar ahí para mí? Cuando esa pregunta se queda sin respuesta, sigue buscando nuevas superficies sobre las cuales pelear.
La forma que suele tomar
Hay buenas razones clínicas para reconocer una forma común, porque hay muchísimas parejas atrapadas en ella. Una persona presiona, saca el tema, critica, persigue, buscando conexión o que la tranquilicen. La otra, que se siente atacada o rebasada, se defiende, se queda callada o se aleja. Para la primera, ese alejamiento se lee como prueba de que no le importa a la otra, así que presiona más fuerte. Para la segunda, esa presión se lee como prueba de que no hay manera de ganar, así que se aleja todavía más. Y así, en círculos. Cada quien está reaccionando con sinceridad a lo que hace el otro, el ciclo sigue girando y ningún tema se resuelve de verdad, porque el tema nunca fue el punto.
Cómo salirte de él
Este ciclo no se rompe ganando el pleito. Se rompe nombrando el patrón en vez de a la persona. "Ya estamos haciendo lo mismo de siempre" es una jugada muy distinta de "tú siempre me dejas afuera". Los pone a los dos del mismo lado, mirando juntos la espiral, en vez de en lados opuestos metidos dentro de ella. También ayuda bajarle a la velocidad, porque el ciclo corre rápido y caliente. Y ayuda que cada quien note su propia jugada dentro de él, la de presionar o la de alejarse, y la cache un poquito antes cada vez. El cambio que importa es pasar de "tú contra mí" a "los dos contra este patrón".
Esto es de verdad difícil de hacer desde adentro, cuando estás rebasado y dolido, y es una de las cosas principales en las que ayuda un terapeuta de pareja. Ver tu propia parte en un ciclo que va a toda velocidad es mucho más fácil con alguien de afuera que te sostenga un espejo.
Vale la pena checar una cosa. Si el patrón que se repite en tu casa no es el de presionar y alejarse, sino el del miedo, si uno de los dos está con miedo, controlado o se siente empequeñecido, entonces este no es el ciclo del que habla este texto, y lo que se plantea aquí no aplica. Eso es una cuestión de seguridad, y pide un tipo de ayuda distinto.
El pleito que siguen teniendo no es señal de que sean incompatibles. Casi siempre es una sola pregunta sin responder usando cien disfraces. Encuentra la pregunta, sálganse juntos del ciclo, y la mayoría de esos cien pleitos van perdiendo su calor en silencio.
Esto es autoayuda, no consejo médico, psicológico ni legal, y no sustituye la ayuda de un profesional calificado. Si tú o tu hijo o hija pudieran estar en peligro, llama a los servicios de emergencia de tu localidad.