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Módulo 16 · special needs disability and neurodivergence

Las diferencias de aprendizaje y la hora de la tarea

By the dip team · Clinical consultant: Pauline Sam, MD ·

4–78–127 min de lectura
Las diferencias de aprendizaje y la hora de la tarea

Las diferencias de aprendizaje y la hora de la tarea

Módulo 16 · Necesidades especiales y neurodivergencia · Artículo 05 · Wave 2 · 4-7, 8-12


Para un peque con una diferencia de aprendizaje, dislexia, discalculia, una diferencia en cómo procesa la información o cualquiera de las formas en que un cerebro puede estar hecho para aprender distinto, la hora de la tarea puede volverse la hora más difícil del día. Lo que a otro peque le toma veinte minutos, a él le toma dos horas de pura batalla. Llanto, frustración, evasión y el estrés que se le va acumulando a uno mismo convierten la mesa de la cocina en un foco de tensión cada noche. Y cuando se trata de una familia que vive en dos casas, ese foco de tensión aparece en dos cocinas, a veces manejado de maneras muy distintas.

Este texto trata de la hora de la tarea en concreto, porque es donde una diferencia de aprendizaje se nota con más fuerza en la vida diaria de la casa, y porque es donde se puede hacer un bien real o un daño real según cómo se maneje. Vale la pena decir el principio que guía todo desde el inicio: cuida la relación por encima de la tarea. La relación entre tú y tu peque vale infinitamente más que cualquier tarea suelta, y cuando las dos cosas chocan, gana la relación.

Por qué la tarea cuesta tanto

Un peque con una diferencia de aprendizaje está trabajando más duro que sus compañeros para hacer la misma actividad, a veces mucho más duro, y muchas veces cargando al mismo tiempo con saber que le cuesta algo que a los demás se les hace fácil. La tarea que está pensada para un alumno típico puede de verdad no encajar con la forma en que funciona su cerebro, lo que significa que la hora de la tarea le pide hacer algo difícil, a veces humillante, al final de un día de escuela que ya le costó más esfuerzo que a los demás.

Por eso la tarea tan seguido produce llanto, frustración y evasión en estos peques. La evasión sobre todo es fácil de leer mal, como flojera o como rebeldía, cuando casi siempre es la resistencia entendible de un peque a hacer algo que es difícil y que lo hace sentir mal consigo mismo. Leer la lucha con la tarea como información, un peque que te dice esto de verdad se me hace muy difícil, en lugar de leerla como mala conducta, es el primer paso para manejarla bien.

El texto sobre adaptaciones escolares de este módulo trata de cómo se puede ajustar el lado de la escuela para que le quede mejor al peque, que es parte de la respuesta a largo plazo. Este texto es sobre el lado de la casa, sobre esa hora de verdad, en la mesa.

Cuida la relación por encima de la tarea

Aquí está el movimiento central. Cuando la hora de la tarea está produciendo conflicto, llanto y estrés, la tarea no vale la pena al costo de dañar tu relación con tu peque. Quien se convierte en un capataz estresado cada tarde, quien pelea con el peque en cada problema, quien hace de la hora de la tarea un momento de conflicto, está pagando por la tarea terminada con algo muchísimo más valioso: la sensación que tiene el peque de que la casa es un lugar seguro y de que tú estás de su lado.

Esto no quiere decir que la tarea no importe ni que dejes que todo se caiga. Quiere decir que cuando la tarea y la relación chocan, cuidas la relación. En la práctica, esto se ve como mantener la calma aunque el peque no la tenga, dejar la hora de la tarea con el menor estrés que puedas lograr, saber cuándo parar antes de que se vuelva destructivo, y estar dispuesto a dejar que una tarea quede imperfecta o sin terminar en vez de molerlos a los dos hasta el cansancio.

También quiere decir quedarte del lado del peque en vez de volverte el enemigo de la tarea. Tú y el peque contra la actividad difícil, en lugar de tú contra el peque por no hacer la actividad. A un peque que vive a su mamá o a su papá como un aliado que lo apoya en algo difícil le va mucho mejor que a uno que lo vive como otra fuente de presión y de juicio. La alianza sirve más que la imposición.

Y quiere decir platicar con la escuela cuando la tarea está causando este nivel de angustia de forma constante. Un peque con una diferencia de aprendizaje para quien la tarea es una crisis cada noche quizá necesita que se ajuste la tarea misma, que se reduzca o que se arme de otra manera, y eso es una plática con el maestro o la maestra, no un problema que se resuelva apretando más al peque en casa. Los textos sobre la relación con la escuela tratan esa plática.

Apoyo parejo en las dos casas

Una diferencia de aprendizaje se beneficia de estrategias de apoyo parejas, y entre las dos casas eso quiere decir que lo ideal es que ambas usen enfoques compatibles para la hora de la tarea y para acompañar el aprendizaje del peque. Un peque que recibe ayuda con la tarea de forma tranquila, ordenada y con apoyo en una casa, y ayuda estresada y llena de conflicto en la otra, está viviendo una experiencia despareja que mina tanto su aprendizaje como su sensación de estabilidad.

Coordinarse aquí no exige rutinas idénticas, pero sí se beneficia de tener un entendimiento compartido sobre las pocas cosas que importan: que el peque tiene una diferencia de aprendizaje de verdad y no está siendo flojo; que la hora de la tarea se mantiene con apoyo y no como un pleito en las dos casas; que las estrategias que recomiendan sus maestros o sus especialistas se usan en ambos lugares; y que la relación se cuida por encima de la tarea en las dos casas. Cuando ambas casas sostienen esto, el peque lleva consigo una ayuda pareja y de apoyo para aprender entre una casa y otra.

Esto se puede complicar cuando una casa entiende y acepta la diferencia de aprendizaje y la otra no, quizá creyendo que el peque nomás necesita esforzarse más o que lo aprieten más. Esa es la situación más difícil de la que trata el texto sobre cuándo en la otra casa no se acepta el diagnóstico. Donde pasa, el peque puede terminar con ayuda de apoyo en una casa y con presión en la otra, lo cual es duro para él, y la salida está en que los adultos lleguen a un entendimiento compartido, no en que el peque cargue con lo despareja que es la situación.

Cuando no eres tú quien debe ayudar

Una nota honesta para la hora de la tarea. A veces lo mejor que puedes hacer es darte cuenta de que no eres tú la persona indicada para ayudar con la tarea, o no en todas las materias. Si la hora de la tarea se te hace insoportablemente estresante, si no logras mantener la calma durante esa hora, o si no tienes la paciencia o el enfoque que un peque en particular necesita, reconocerlo no es fallar. A veces alguien más para ayudar, la otra casa si ahí se les da mejor, un tutor, un club de tareas, un hermano mayor, un especialista, es de verdad mejor para el peque que tú moliéndote con la tarea en angustia compartida.

No hay ninguna regla que diga que tú tengas que supervisar en persona cada tarea. Cuidar la relación a veces significa hacerte a un lado del papel de quien obliga a hacer la tarea y buscarle al peque una mejor fuente de ayuda, mientras tú sigues siendo la mamá o el papá tranquilo, el que apoya y el que no queda asociado con la batalla de cada noche. Eso puede ser un regalo para los dos.

La frase que te llevas

Para un peque con una diferencia de aprendizaje, la hora de la tarea suele ser la hora más difícil del día, porque está trabajando mucho más duro que sus compañeros en una actividad que no encaja con la forma en que aprende su cerebro, y la evasión que esto produce es entendible, no flojera. El principio central es cuidar la relación por encima de la tarea: mantener la calma, dejar la hora con poco estrés, saber cuándo parar, quedarte del lado del peque y platicar con la escuela cuando la tarea es una crisis cada noche. Lo ideal es que las dos casas usen enfoques parejos y de apoyo, y la situación más difícil aparece cuando en una casa no se acepta la diferencia de aprendizaje. Y a veces el mejor movimiento es darte cuenta de que no eres tú quien debe ayudar y buscarle al peque una mejor fuente de apoyo.

Ninguna tarea vale tu relación con tu peque. Cuida eso primero, mantén la hora de la tarea como una alianza y no como un duelo, y tu peque recibe tanto el apoyo que necesita como una mamá o un papá que se quedó de su lado.

La tarea nunca vale más que la relación. Quédate del lado de tu peque ante lo difícil, y recibe el apoyo que necesita sin perder a la mamá o al papá que necesita todavía más.

Esto es autoayuda, no consejo médico, psicológico ni legal, y no sustituye la ayuda de un profesional calificado. Si tú o tu hijo o hija pudieran estar en peligro, llama a los servicios de emergencia de tu localidad.