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Módulo 16 · special needs disability and neurodivergence

El TDAH entre dos casas

By the dip team · Clinical consultant: Pauline Sam, MD ·

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El TDAH entre dos casas

El TDAH entre dos casas

Módulo 16 · Necesidades especiales y neurodivergencia · Artículo 02 · Wave 2 · 4-7, 8-12, 13-17


A un peque con TDAH le va mejor con estructura, rutina y cosas que puede anticipar. Y justo eso es lo que se vuelve más difícil de sostener cuando hay dos casas. Esa tensión está en el corazón de criar a un peque con TDAH entre dos casas, y vale la pena nombrarla con claridad desde el principio, porque entenderla es el primer paso para manejarla.

Esto no es para desesperarse. Muchísimos peques con TDAH les va muy bien aunque vivan entre dos casas. Pero sí quiere decir que el consejo de siempre en la crianza compartida, ese de que tener reglas distintas en cada casa está bien, aquí necesita un ajuste con cuidado, porque para un peque con TDAH la consistencia pesa más que para un niño neurotípico. Este texto habla de la estructura, del tema de los medicamentos y de la situación más difícil: cuando las dos casas no se ponen de acuerdo en cómo manejar la condición.

Una aclaración antes de entrar en detalle. Todo lo que tenga que ver con los medicamentos, incluido si se usan o no, cómo y en qué dosis, le toca decidirlo a quien los receta, no a un artículo. Lo que sigue trata el tema de los medicamentos de forma estructural, como una cuestión de coordinación entre las dos casas, nunca como consejo médico.

Por qué aquí la consistencia pesa más

Para cualquier niño, que haya cierta diferencia entre las dos casas está bien y se puede manejar, como lo explica a fondo el módulo de disciplina y valores. Un peque con TDAH sigue siendo ese mismo niño, y buena parte de las diferencias normales entre casas sigue estando bien. Pero el TDAH cambia la cuenta en un punto muy concreto. Los peques con TDAH dependen mucho más de la estructura que viene de afuera para funcionar bien, porque la maquinaria interna para regularse solos, organizarse y manejar el tiempo y los impulsos es justo lo que el TDAH les complica.

Esto quiere decir que la rutina y una estructura que se puede anticipar no son solo algo bonito para un peque con TDAH: son una parte central de cómo se las arregla. Las rutinas constantes, las expectativas claras, los ritmos que se anticipan y los apoyos externos como un calendario a la vista y los recordatorios hacen un trabajo de verdad, el que a sus propios sistemas internos les cuesta hacer. Cuando esa estructura externa es estable, el peque funciona muchísimo mejor. Cuando es un caos o cambia muchísimo de un lado a otro, le cuesta más.

Por eso, para un peque con TDAH, que las dos casas estén razonablemente alineadas en las estructuras clave (las rutinas, las expectativas, los sistemas que lo ayudan a manejarse) importa más de lo que importaría para un hermano neurotípico. No idénticas, pero sí alineadas en las cosas que de verdad le dan sostén. Vale la pena que las dos casas se coordinen justo porque la estructura es parte de cómo el peque la lleva, no nada más una preferencia de crianza.

En qué conviene alinearse de verdad

Alinear todo no se puede ni hace falta. La maña está en identificar las pocas estructuras que de verdad importan para que el peque funcione y coordinarse en esas, dejando que lo demás varíe como naturalmente variaría entre dos casas.

Lo que normalmente vale la pena alinear incluye los ritmos básicos del día de los que depende la estabilidad del peque; un acercamiento parejo a las rutinas que más le cuestan, como alistarse en la mañana o calmarse en la noche; sistemas compartidos que viajan entre las dos casas, como una forma constante de usar el calendario visual, los recordatorios o las rutinas de tarea; y entender de manera compartida cómo responder a las conductas que vienen con el TDAH, en lugar de tratarlas como una travesura cualquiera. Cuando las dos casas usan apoyos parecidos y le responden de manera parecida, el peque carga un mismo conjunto de apoyos entre los dos lugares, que es justo lo que más lo ayuda.

Lo que sí puede variar es casi todo lo demás: la textura de cada casa, las actividades específicas, las reglas chiquitas que en todos lados son distintas. La meta no es tener dos casas idénticas; es tener dos casas que ambas den la estructura central que el TDAH del peque necesita, de maneras que embonen entre sí.

Aquí también es donde importa especialmente leer la conducta del peque como información, ese principio del módulo de conducta. Un peque con TDAH que está batallando, desregulado o en plena crisis casi siempre es un peque cuya estructura externa se vino abajo o cuyas necesidades no se están cubriendo, no un peque que se porta mal a propósito. Que las dos casas entiendan esto, y que respondan a la necesidad en vez de castigar la conducta, es parte del acercamiento compartido.

El tema de los medicamentos

Para las familias cuyo peque tiene recetado un medicamento para el TDAH, lo de las dos casas suma una capa de coordinación, y es un punto donde las cosas pueden salir mal si no se manejan con cuidado.

Lo esencial en lo estructural, dejándole todas las decisiones médicas a quien receta, es la consistencia y la comunicación. Un medicamento que se supone que se da de forma regular funciona mejor cuando se da de forma regular, y eso, entre dos casas, requiere que ambas estén en la misma página sobre la rutina: quién lo da y cuándo, cómo viaja el medicamento o cómo se tiene en las dos casas, y cómo se sostiene el calendario en los intercambios. Una rutina de medicamento que se sigue en una casa y se deja en la otra, o que se maneja distinto cada semana, echa por tierra el tratamiento que diseñó quien lo receta. El módulo de salud y medicación cubre en general la parte práctica de los medicamentos entre dos casas.

La coordinación funciona mejor como un sistema compartido y práctico, acordado entre las dos casas y alineado con las indicaciones de quien receta, en lugar de como un motivo de pleito. Cuando ambas casas aceptan el tratamiento y nada más necesitan coordinar la logística, esto se maneja bien con una rutina clara y un canal de comunicación básico. Cuando hay desacuerdo sobre el medicamento en sí, eso es más difícil, y de ahí pasamos a la siguiente sección.

Cuando las dos casas no se ponen de acuerdo

Una de las situaciones más dolorosas y más comunes es cuando en una casa se acepta el diagnóstico de TDAH y el tratamiento, incluido el medicamento, y en la otra no, tal vez porque ahí creen que el peque en realidad no tiene TDAH, o que el medicamento está mal, o que lo que le falta es más disciplina. Cuando el desacuerdo llega hasta el medicamento, con una casa que lo da y la otra que se niega, el peque queda atrapado en una posición de verdad difícil, recibiendo un tratamiento desparejo que puede minar su efecto y dejarlo confundido.

Esto es difícil, y no se resuelve solo con este artículo. Algunas cosas ayudan. El texto dedicado de este módulo sobre cuando una casa no acepta el diagnóstico entra más a fondo en el desacuerdo de origen. La realidad médica es que las decisiones del tratamiento al final descansan en quien receta y en los términos de tus acuerdos para tomar decisiones, no en quien sienta las cosas con más fuerza; y cuando de verdad hay un nudo entre las dos casas sobre una decisión médica para el peque, esa es una situación para quien receta, y a veces para las vías de mediación o legales que describen los módulos correspondientes, para ayudar a resolverla. Vale la pena entender bajo qué marco toman las decisiones, porque las decisiones médicas de un niño casi siempre tienen uno.

Lo que sí está claro es que el peque no debería ser la víctima del desacuerdo, no debería ser interrogado ni presionado sobre su medicamento, ni habría que hacerlo sentir que tomarlo o no tomarlo es una prueba de lealtad entre las dos casas. Sea cual sea el desacuerdo de los adultos, el peque necesita que no se lo carguen a él. El trabajo más difícil, el de resolver el desacuerdo de fondo, ocurre entre los adultos y los profesionales, no a través del peque.

La frase que te llevas

Un peque con TDAH se apoya mucho más en la estructura que viene de afuera que un niño neurotípico, y eso quiere decir que las dos casas estén alineadas en las rutinas y los apoyos centrales de los que depende importa más de lo que importaría una diferencia normal entre casas. Alíneense en las pocas estructuras que de verdad le dan sostén a su funcionamiento, y dejen que lo demás varíe con naturalidad. El medicamento, con todas las decisiones médicas en manos de quien lo receta, requiere una coordinación constante entre las dos casas para funcionar como se buscaba. Y cuando las dos casas no están de acuerdo sobre el diagnóstico o el tratamiento, la solución está entre los adultos y los profesionales, nunca a través de un peque que jamás debería volverse la víctima de todo esto.

El TDAH de tu peque les pide a los dos más coordinación de la que tal vez quisieran. Tomado como un proyecto compartido, con las estructuras que importan sostenidas firmes en las dos casas, es una coordinación con la que tu peque de verdad florece.

Un peque con TDAH se apoya en la estructura que los dos le dan. Alíneense en los apoyos que de verdad le dan sostén, y tu peque carga esa firmeza entre las dos casas.

Esto es autoayuda, no consejo médico, psicológico ni legal, y no sustituye la ayuda de un profesional calificado. Si tú o tu hijo o hija pudieran estar en peligro, llama a los servicios de emergencia de tu localidad.