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A Year And Beyond

La primera cita después de años

By the dip team · 11 min de lectura

La primera cita después de años

Etapa 3 · Un año y más allá · Artículo 101 · Wave 2


La primera cita seguramente va a sentirse más incómoda de lo que recuerdas que eran las citas. No porque se te haya olvidado cómo ser una persona, sino porque la versión de salir con alguien que tú practicaste fue la que te llevó a tu matrimonio, y esa versión tuya que salía con gente ya no existe. Vas a una primera cita siendo alguien que no ha tenido una primera cita en quince años, en un cuerpo que ha pasado por lo que ha pasado, con la cabeza todavía un poco en otra parte.

Este artículo trata de lo que de verdad pasa en una primera cita después de años, de las cuatro horas que enmarcan la cita y que importan más que la cita misma, de cómo llevar la conversación cuando los temas obvios son campos minados, de qué hacer si la cita sale mal, y de qué hacer si la cita sale bien.

Lo que de verdad está pasando

Una primera cita después de años no es solo una primera cita. Es un momento con varias capas, con varias cosas ocurriendo al mismo tiempo.

Cinco capas.

1. Estás conociendo a una persona. La capa de la superficie. Pase lo que pase, esto también está pasando. Hay otro ser humano del otro lado de la mesa, y el trabajo básico de conocerlo, escuchar, platicar, notar si hay química, es la tarea obvia.

2. Estás poniendo a prueba tu versión de salir con alguien. No has usado esta versión en años. En parte estás probando si todavía funciona. Si puedes coquetear sin que se sienta falso. Si puedes estar presente sin andar vigilando cómo te ves. Si puedes tomarte una copa de vino y tener una conversación interesante sin que se te dispare el sistema nervioso.

3. Estás digiriendo la experiencia misma de tener una cita. El simple hecho de estar en una cita es contenido en sí mismo. Una parte de ti está procesando estoy en una cita. Esto es una cita. No hacía esto desde hace años. Ese procesamiento corre junto a la conversación real y ocupa espacio mental.

4. Tu cuerpo está registrando cosas muy concretas. Si te parece atractiva la persona. Si su voz o su olor o su presencia te registran como algo seguro. Cómo responde tu sistema nervioso a la cercanía física de alguien nuevo. Casi siempre no te das cuenta de estas reacciones, pero afectan todo lo demás.

5. Los cálculos de después de la separación están corriendo. Si esta persona se parece en algo a la otra casa. Si los patrones del matrimonio podrían repetirse. Si estás siendo tu yo de ahora o tu yo de cuando estabas casado. Si a tus hijos les caería bien. Son cuentas que corren de fondo, de contexto, y que a lo mejor ni siquiera notas que están sucediendo.

Las cinco corren al mismo tiempo. La carga mental y emocional total es importante. Por eso las primeras citas después de años suelen cansar de una manera en que no cansaban cuando tenías veintitantos.

Las cuatro horas que enmarcan la cita

La hora de antes y la hora de después importan tanto como la cita misma. Muchas veces, más. La mayoría de los malos finales de una primera cita no están en la cita en sí, están en las horas que la enmarcan.

La hora de antes

Cinco cosas que hacer.

1. No te prepares de más. No necesitas planear temas, anticipar preguntas ni ensayar tu historia. Prepararte de más hace que la cita se sienta actuada. La versión tuya más atractiva es la que llega sin guion, un poco nerviosa, un poco curiosa, presente.

2. No tomes antes. La tentación de bajarle un poco a los nervios es real. El costo es que llegas un poquito alterado, y eso afecta cómo lees a la otra persona y cómo te lee a ti. Si quieres una copa, déjala para la cita misma.

3. No le cuentes a demasiada gente. Contarle a mucha gente te pone después la presión de tener que dar el reporte. Cuéntale a uno o dos amigos cercanos si necesitas apoyo. Los demás pueden enterarse luego, o nunca. La mayoría de las primeras citas no necesitan ser públicas.

4. Come algo ligero. El hambre de primera cita más los nervios de primera cita muchas veces te dejan tembloroso durante la cita, y se lo vas a achacar a la química o a la ansiedad. Come algo chiquito treinta minutos antes.

5. Date un margen de tiempo. No salgas corriendo del trabajo a la cita sin nada en medio. Date quince o veinte minutos entre lo que sea que estabas haciendo y la cita. Ese margen te deja llegar siendo tú y no alguien que acaba de salir de juntas.

La hora de después

Cuatro cosas que hacer.

1. No analices de inmediato. La tentación después de la cita es sacar un veredicto. ¿Estuvo bien? ¿La voy a volver a ver? ¿Le caí bien? Aguántate al menos unas horas. La lectura inmediata casi siempre está equivocada, para un lado o para el otro.

2. No le escribas de inmediato sobre la cita. Aunque haya estado increíble, un mensaje largo en la primera hora es demasiado. Un la pasé muy bien hoy está bien si quieres mandar algo. Deja lo demás para el día siguiente, si acaso.

3. No des el reporte con cinco amigos. Dar el reporte muchas veces agota más que la cita. Cada vez que la vuelves a contar, se reactiva la experiencia y gasta energía que vas a necesitar para el resto de la semana. Un reporte con una sola persona de confianza es más que suficiente.

4. Haz algo normal. Lee veinte minutos, ve algo sin pretensiones, báñate, vete a dormir. Vuelve a tu vida de siempre. Entre más rápido vuelvas, menos te ocupa la cita las siguientes 24 horas.

Las horas que enmarcan la cita son donde pasa casi todo el desgaste. Bien hecha, una primera cita es algo de dos horas. Mal hecha, se come toda la tarde, la noche, y un buen pedazo del día siguiente.

Cómo llevar la conversación

La conversación en una primera cita después de años es más difícil que las de tus veintes, porque los temas obvios son campos minados.

¿Y por qué se acabó tu matrimonio? es la pregunta que ronda atrás de casi toda primera cita, de los dos lados. Cualquiera de los dos podría hacerla. Cualquiera de los dos podría temerla. Lo mejor no es ni sacarla tú ni negarte a entrar cuando aparece.

Cinco principios para la conversación.

Principio 1: Arranca con el presente

En lo que estás trabajando ahora. Lo que estás leyendo. Eso que empezaste este año. Cómo se ve tu semana. Haz que el presente sea interesante; deja que el pasado quede de fondo, de contexto.

Esto no es evadir. La versión de ti del presente es la más interesante. El matrimonio fue real, pero no es lo que hoy te vuelve una persona que vale la pena conocer.

Principio 2: Menciona a los hijos pronto, pero corto

Tengo dos hijos; este fin están en la otra casa. Ya. La otra persona ya conoce la estructura básica. No pusiste a los hijos en el centro de la conversación. Pueden salir después si viene al caso.

Mencionarlos temprano quita al elefante en el cuarto sin volver la cita una plática sobre crianza.

Principio 3: Cuando salga lo del matrimonio, contesta corto

Algo así: Estuvimos casados X años. Nos separamos hace [tiempo]. Fue la decisión correcta. Hoy llevamos la crianza compartida bastante bien. Veinte segundos. Y sigue.

No tienes que explicar a detalle por qué se acabó. No tienes que defender quién eres a partir del matrimonio. No tienes que predecir qué clase de pareja vas a ser a partir de qué clase de pareja fuiste. La versión corta basta.

Principio 4: Fíjate si esa persona está haciendo el mismo tipo de trabajo

Si también viene de una separación, está haciendo una versión de lo que tú estás haciendo. Fíjate si lo lleva con calma o si todavía está en las etapas más en carne viva. Su versión de ese trabajo es información sobre si el momento podría coincidir.

Si no viene de una separación (soltera, divorciada hace años, nunca casada), fíjate en cómo se relaciona con tu situación. Si es curiosa sin meterse de más, respetuosa sin ponerse rara, interesada en ti como persona y no como una historia.

Principio 5: No actúes que estás bien

Parte de estar en una primera cita es mostrarte bien. No lo lleves tan lejos como para fingir un estado en el que no estás. Si estás cansado, puedes estar cansado. Si traes algo en la cabeza, no tienes que esconderlo. La versión tuya más atractiva en una primera cita es la versión presente, no la actuada.

Un momentito honesto cae mejor que una hora de presentación pulida.

Qué hacer si la cita sale mal

No toda primera cita es maravillosa. La mayoría no lo son. Tres cosas que hacer si no lo fue.

1. No la alargues por educación

Si a los treinta minutos ya sabes que no va, puedes cerrar. La pasé bien; creo que mejor me voy a casa. Sin explicaciones largas. Sin promesas falsas de repetir. Una salida breve y educada.

Alargar una mala cita una hora por quedar bien no le sirve a nadie. La otra persona casi siempre también sabe que no va.

2. No concluyas que esto de las citas no es para ti

Una mala cita es una mala cita. No dice nada sobre las citas en general ni sobre si tú sirves o no para esto. Estadísticamente, las primeras citas tienen más probabilidad de salir mal porque los dos todavía se están calibrando. Que haya muchas malas citas al principio es normal.

3. No pidas perdón por haber ido

Hay quienes vuelven de una mala cita sintiéndose culpables por el tiempo que le dedicaron. No lo hagas. Intentar tener citas es parte del trabajo de construir esta parte de tu vida. Las malas citas son parte de intentarlo. No le debes una disculpa a nadie, ni siquiera a ti mismo.

Qué hacer si la cita sale bien

Si sale bien, tres cosas que hacer.

1. No aceleres

Una buena primera cita sugiere que hay algo que vale la pena explorar. No quiere decir que la relación ya empezó. Aguanta las ganas de mandarle veinte mensajes, de hacer planes enormes o de presentarla con todo tu círculo.

El ritmo de una buena relación después de una separación suele ser más lento de lo que quiere el entusiasmo del principio. Un ritmo más lento hace más probable que la relación dure.

2. Fíjate en qué fue lo que funcionó

Una buena cita funciona por razones concretas. Su sentido del humor. La forma en que te escuchó. Esa conversación sobre cierto tema que de pronto cobró vida. El hecho de que no preguntó por tu matrimonio, pero sí mostró interés en tu vida de ahora.

Fijarte en lo concreto te ayuda a calibrar para futuras citas con esa persona y con otras.

3. Planea una segunda cita parecida en forma

La primera cita funcionó en cierto lugar, con cierta duración y en cierto formato. Una segunda cita muy distinta (una escapada de fin de semana, un evento elegante) es subirle demasiado. Quédate con una forma parecida, un café, una cena, una caminata, para las siguientes citas.

Subirle despacio deja que la relación se forme sobre una compatibilidad real y no sobre lo intenso de un evento.

Cuando la primera cita despierta algo inesperado

A veces una primera cita despierta algo que no esperabas. Una ola de duelo por el matrimonio. Un enojo que creías ya superado. Confusión sobre lo que de verdad quieres. Una reacción fuerte a algo concreto que dijo la persona.

Esto es información. Casi siempre la información es no estoy tan listo como pensaba. A veces la información es estoy listo para esto, pero no para aquello. De vez en cuando la información es esta persona me despertó algo que no tiene nada que ver con ella.

En todos los casos:

1. No conviertas eso que sentiste en problema de la otra persona. Lo que sea que haya salido a flote te toca a ti manejarlo. La persona de la cita no es responsable de eso.

2. No concluyas que esto de las citas está mal. Eso que sentiste es información. La información quizá te lleve a parar las citas un tiempo, o a salir con gente de otra manera, o a seguir saliendo con más conciencia. Ninguna de esas cosas es las citas están mal.

3. Llévalo a donde sea que lleves lo más pesado. Una persona terapeuta, un diario, una amiga que ya hizo este trabajo. Eso que despertó merece que lo veas de cerca. Verlo de cerca no debería pasar dentro de las citas mismas.

Referencia rápida

Cinco capas corriendo en una primera cita:

  1. Conocer a una persona.
  2. Poner a prueba tu versión de salir con alguien.
  3. Digerir la experiencia misma de tener una cita.
  4. El cuerpo registrando cosas concretas.
  5. Los cálculos de después de la separación.

Las horas que enmarcan la cita (donde pasa casi todo el desgaste):

La hora de antes, cinco cosas que hacer:

  1. No te prepares de más.
  2. No tomes antes.
  3. No le cuentes a demasiada gente.
  4. Come algo ligero.
  5. Date un margen de tiempo.

La hora de después, cuatro cosas que hacer:

  1. No analices de inmediato.
  2. No le escribas de inmediato.
  3. No des el reporte con cinco amigos.
  4. Haz algo normal.

Principios para la conversación:

  1. Arranca con el presente.
  2. Menciona a los hijos pronto, pero corto.
  3. Contesta corto lo del matrimonio (veinte segundos, y sigue).
  4. Fíjate si esa persona está haciendo el mismo tipo de trabajo.
  5. No actúes que estás bien.

Si la cita sale mal:

  • No la alargues por educación.
  • No concluyas que esto de las citas no es para ti.
  • No pidas perdón por haber ido.

Si la cita sale bien:

  • No aceleres.
  • Fíjate en qué fue lo que funcionó.
  • Planea una segunda cita parecida en forma.

Si despierta algo inesperado:

  • No es problema de la otra persona.
  • No quiere decir que las citas estén mal.
  • Llévalo a donde sea que lleves lo más pesado.

La primera cita después de años es más sobre ti que sobre la otra persona. La segunda cita es cuando empieza a ser también sobre ella.

Esto es autoayuda, no consejo médico, psicológico ni legal, y no sustituye la ayuda de un profesional calificado. Si tú o tu hijo o hija pudieran estar en peligro, llama a los servicios de emergencia de tu localidad.