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El mapa del dinero década por década

By the dip team · 13 min de lectura

El mapa del dinero década por década

Etapa 3 · Un año y más allá · Artículo 110 · Wave 2


Si ya hiciste el trabajo de los Artículos 49 al 109, tienes una vida financiera estable después de la separación. La pregunta se vuelve más de largo plazo: ¿cómo se ven los próximos diez, veinte, treinta años en lo económico? El mapa década por década no es un plan en el sentido de siempre. Es la forma aproximada de lo que cada década suele necesitar, de lo que suele pasar y de lo que conviene atender para que tu vida financiera siga funcionando mientras tu vida sigue cambiando.

En este artículo vemos para qué sirve un mapa por décadas, la forma de cada década después de la separación, los puntos de quiebre que cambian el mapa, cuándo volver a dibujarlo y cómo sostenerlo sin volverlo rígido.

Para qué sirve el mapa por décadas

Casi toda la planeación financiera pasa en una de dos escalas. La corta: el presupuesto del mes, el año en curso, las decisiones inmediatas. La larga: el retiro, el final de la vida, proyecciones de varias décadas. La escala de en medio, la de década por década, casi siempre se queda sin atender.

El mapa por décadas llena ese hueco. Mira lo que suelen traer los próximos diez años, lo que cambia en la década siguiente y cómo encajan las piezas entre sí. No es una predicción. Es un mapa aproximado del terreno.

Tres cosas para las que sirve el mapa.

1. Marcar el ritmo de tu trabajo. Cada década pide un trabajo financiero distinto. Quien se separa a los 35 y quien se separa a los 55 tienen prioridades distintas, horizontes de tiempo distintos y movimientos óptimos distintos. El mapa te ayuda a hacer el trabajo correcto en el momento correcto.

2. Ver venir los puntos de quiebre antes de que lleguen. Los hijos que entran a la escuela, que la terminan, que se van a la universidad, que se vuelven independientes en lo económico. Los picos de la carrera, los posibles recortes, las posibles segundas carreras. Los cambios de casa. Cada uno de estos tiene una parte financiera que se vive mucho mejor cuando se anticipa, en lugar de absorberla sobre la marcha.

3. Evitar mover el trabajo de una década a otra. Un error común es hacer el trabajo financiero de la próxima década en esta (ahorrar de más mientras la vida de ahorita sufre por eso) o dejar el trabajo de esta década para la siguiente (ahorrar de menos con planes vagos de ponerte al corriente después). El mapa aclara lo que de verdad pide cada década.

La forma de cada década después de la separación

Los límites entre décadas son aproximados. Úsalos para orientarte, no como líneas fijas.

Tus 30 después de la separación

Casi todas las personas que se separan en sus 30 tienen hijos chicos. La década financiera tiende a ser de alta intensidad.

Lo que suele traer:

  • Los gastos más altos por los hijos (guardería, educación inicial).
  • Construir tu independencia económica después de la separación.
  • Armar o rearmar el rumbo de tu carrera.
  • La tasa de ahorro más baja de cualquier década después de la separación (porque casi todo se va en los gastos de ahorita).
  • Mucha necesidad de seguros (porque mucha gente depende de ti).

Movimientos prioritarios:

  • Estabilizar el ingreso.
  • Dejar bien armados los seguros (de vida, de protección de ingresos).
  • El ahorro que se pueda, aunque sean cantidades modestas.
  • No esperes tener tasas de ahorro altas todavía.

Lo que conviene evitar:

  • Subir el nivel de vida de un modo que te amarre a más gastos.
  • Decisiones financieras grandes en los primeros 2 o 3 años después de la separación.
  • Ahorrar de más a costa de tu calidad de vida de ahorita. Los hijos están chicos; esto importa ahora.

Tus 40 después de la separación

Los hijos suelen estar más grandes, en edad escolar o en la adolescencia. La carrera casi siempre entra en su etapa de mayores ingresos. Los gastos pueden cambiar, pero rara vez bajan.

Lo que suele traer:

  • La educación de los hijos se vuelve cara (sobre todo la escuela privada y la preparación para la universidad).
  • La carrera muchas veces da más ingreso, pero también más exigencia.
  • Quizá una nueva relación o pareja.
  • La mayor oportunidad para cerrar de buena forma cualquier hueco de cara al retiro.

Movimientos prioritarios:

  • Ahorrar para el retiro al máximo ahora. El tiempo cuenta y todavía hay suficiente.
  • Atender el rumbo de tu carrera a propósito (capacitación, red de contactos, posible especialización).
  • Ser muy consciente de cómo se integra el dinero en cualquier nueva relación.

Lo que conviene evitar:

  • Gastar los aumentos de ingreso en subir el nivel de vida en lugar de en el retiro.
  • Heredar los problemas financieros de tu nueva pareja.
  • Subestimar lo que cuesta la universidad.

Tus 50 después de la separación

Los hijos suelen estar caminando hacia la independencia. La carrera puede estar en su punto más alto o acercándose a un cambio. El horizonte hacia el retiro ya se alcanza a ver.

Lo que suele traer:

  • Los hijos que se van de casa; gastos por los hijos mucho más bajos.
  • Decisiones importantes sobre tus bienes que ya cobran sentido (mudarte a algo más chico, simplificar lo que tienes).
  • La carrera que sigue igual o que empieza a cambiar de forma.
  • La planeación del retiro que se vuelve concreta en lugar de abstracta.

Movimientos prioritarios:

  • Replantear el tema de la vivienda: ¿la casa todavía te queda bien?
  • Subirle fuerte al ahorro para el retiro (esta década y la siguiente son donde se construye la mayor parte del retiro).
  • Empezar las pláticas sobre la herencia y la sucesión.
  • Revisar si tu carrera se sostiene hasta el retiro que tienes planeado.

Lo que conviene evitar:

  • Subir el nivel de vida conforme bajan los gastos (la trampa del "ya me lo merezco").
  • Ayudar a los hijos ya adultos en formas que pongan en riesgo tu propio futuro.
  • Una planeación del retiro insuficiente justo cuando el retiro ya se empieza a ver.

Tus 60 después de la separación

Para casi todas las personas, esta es la década de la transición. El retiro pasa, se recorre o se reacomoda.

Lo que suele traer:

  • La decisión del retiro y ponerla en marcha de verdad.
  • Quizá cambios de salud que afectan tu capacidad de trabajar.
  • Hijos del todo independientes o casi.
  • Quizá la llegada de los nietos.
  • El ingreso que pasa de ser ganado a ser de lo que se va sacando de tus ahorros.

Movimientos prioritarios:

  • Poner en marcha el plan de retiro que armaste.
  • Ajustar la vivienda a algo apropiado para el retiro (si no lo has hecho).
  • Dejar lista la estrategia de ingresos para los años de retiro.
  • Mantener la red social y la condición física que sostienen un buen retiro.

Lo que conviene evitar:

  • Dudar en hacer la transición de verdad cuando ya llegaste al punto que planeaste.
  • Apoyar de más a los hijos adultos a costa de tu propio retiro.
  • Subestimar lo que cuesta la salud y los cuidados de largo plazo.

Tus 70 en adelante después de la separación

El mapa se vuelve menos detallado porque cada situación es muy distinta. Aquí van algunas consideraciones generales.

Lo que suele traer:

  • La etapa de ir sacando de tus ahorros para el retiro.
  • Necesidades de salud que van en aumento.
  • La planeación de la herencia que quizá se vuelve concreta.
  • Posibles necesidades de apoyo (las tuyas, de parte de los hijos o de servicios de cuidado).

Movimientos prioritarios:

  • Mantener un plan de herencia claro.
  • Dejar resueltos los cuidados de largo plazo.
  • Seguir cerca de las decisiones financieras (o dejar bien claro a quién le toca esa responsabilidad).
  • Cuidar la red social que evita el aislamiento.

Lo que conviene evitar:

  • Dejar que la vida financiera ande a la deriva sin atención.
  • Esquivar las pláticas sobre tus necesidades de cuidado a futuro.
  • Quedarte aislado en lo económico.

Los puntos de quiebre que cambian el mapa

El mapa por décadas es un punto de partida. Hay sucesos puntuales que lo cambian mucho. Cinco puntos de quiebre que vale la pena tener en la mira.

Quiebre 1: Los hijos que salen del nido

Cuando los hijos se van de casa y se vuelven independientes en lo económico, los gastos pueden bajar bastante. Esa tasa de ahorro que de repente se vuelve posible conviene dirigirla a propósito, no dejar que se absorba en el nivel de vida.

Para casi todas las personas, el momento en que los hijos se van de casa es el cambio más grande, él solo, de toda su trayectoria financiera. La década que sigue a esa transición es cuando muchas veces se construye la mayor parte del retiro.

Quiebre 2: Un cambio grande en la carrera

Un trabajo nuevo, un ascenso, abrir un negocio, tomarte un año sabático, aceptar un recorte. Los cambios de carrera muchas veces rediseñan el mapa financiero.

Los cambios grandes merecen atención grande. Un trabajo nuevo con un 25% más de ingreso cambia lo que es posible. Un recorte con un 25% menos de ingreso cambia lo que es necesario. No absorbas ninguno de los dos en silencio; vuelve a dibujar el mapa.

Quiebre 3: Un cambio grande en una relación

Una nueva pareja que se muda contigo. Una relación de mucho tiempo que termina. Un matrimonio. Cualquiera de estos cambia bastante el panorama financiero, de formas que piden que lo vuelvas a pensar con todas sus letras.

El mapa que tenías para la vida de una sola persona es distinto del mapa para la vida con esta pareja, y distinto otra vez si esa pareja se va.

Quiebre 4: Cambios de vivienda

Comprar o vender una casa. Heredar una propiedad. Mudarte a algo más chico. La vivienda suele ser el bien más grande, él solo, de casi todas las personas, así que cualquier cambio en ella rediseña el mapa entero.

Planea los cambios de vivienda a propósito. No tomes decisiones de vivienda de modo reactivo cuando hay otras cosas que también están en movimiento.

Quiebre 5: Sucesos de salud

Una enfermedad seria, una discapacidad, un accidente, tuyo o de un hijo. Estos pueden rediseñar el mapa de golpe y no se pueden predecir.

La estructura que te permite absorber los sucesos de salud, los seguros, el colchón de ahorro, la red de apoyo, conviene mantenerla todo el tiempo. Los sucesos en sí no se pueden planear con detalle; lo que sí se puede construir es la fortaleza para enfrentarlos.

Cuándo volver a dibujar el mapa

Tres señales para volver a dibujarlo.

1. Cada cinco años como punto de partida. Aun sin puntos de quiebre, el mapa merece un nuevo trazo cada cinco años. La vida va juntando cambios que, uno por uno, no son dramáticos, pero que sumados sí pesan. Una revisión cada cinco años atrapa esa acumulación.

2. Después de cualquier punto de quiebre importante. Los cinco puntos de arriba (la salida de los hijos, el cambio de carrera, el cambio de relación, el cambio de vivienda, el suceso de salud) cada uno amerita un nuevo trazo dentro de los seis meses siguientes.

3. Cuando cambia lo que sientes que quieres. A veces son los valores mismos los que cambian. Lo que querías de la vida a los 35 no es por fuerza lo que quieres a los 45. Cuando cambian los valores, el mapa tiene que seguirlos.

Volver a dibujarlo no tiene que ser una gran producción. Dos o tres horas, con la hoja de cálculo del Artículo 49 y las proyecciones del Artículo 108, suelen bastar para actualizar el mapa de forma que de verdad sirva.

Cómo sostener el mapa sin volverlo rígido

El riesgo de cualquier plan de largo plazo es la rigidez. Amarrarte a decisiones que tomaste años antes de los momentos en que aplican. Cinco prácticas para sostener el mapa con mano suelta.

1. Trata el mapa como una hipótesis de trabajo

El mapa es lo que piensas por ahora. No es lo que tiene que pasar. Conforme vivas los años que describe, vas a aprender cosas que lo cambien. Actualízalo cuando aprendas algo nuevo.

2. No tomes las decisiones de hoy solo según el mapa

Si el mapa dice que deberías estar ahorrando el 20%, pero este año pide gastar más en los hijos, este año gana. No sacrifiques el presente por un plan abstracto. Haz el ajuste, actualiza el mapa y sigue adelante.

3. Pon atención en lo que no estás disfrutando

Si estás siguiendo el mapa, pero la vida financiera que produce no se siente como una buena vida, el mapa está mal. Los planes financieros sirven a las vidas reales, no al revés. Ajústalo.

4. Déjale holgura

Un mapa que depende de que todo salga bien es frágil. Déjale margen: unos puntos extra de ahorro, un año o dos más de vida laboral como colchón, planes que funcionen aunque algunas piezas no. Esa holgura es lo que le permite al mapa sobrevivir al choque con la realidad.

5. No compartas el mapa con todo el mundo

Hay planes financieros que son personales. El mapa que dibujas no necesariamente es para que los demás lo conozcan. Los hijos no necesitan saber el ingreso de retiro que proyectas. Una nueva pareja no necesita el mapa completo durante mucho tiempo. La privacidad del mapa es parte de cómo te sirve.

Lo que el mapa por décadas hace posible

Cuando el mapa está puesto, se vuelven posibles varias cosas que de otro modo no lo son.

1. Decisiones de ahorita con confianza. Puedes tomar las decisiones financieras de este año sabiendo cómo encajan en el panorama más grande. La confianza viene de tener claro el largo plazo.

2. Usar a propósito el dinero que cae de más. Las devoluciones de impuestos, los bonos, una herencia, un ajuste en algún acuerdo: cada uno tiene un destino claro en el mapa. Ese dinero que cae de más no se diluye en el nivel de vida; cumple un propósito específico.

3. Menos ansiedad por el dinero. La mayor fuente de ansiedad financiera es la incertidumbre sobre si las cosas van a salir bien. El mapa no vuelve nada seguro; lo que sí hace es bajar la incertidumbre. Y menos incertidumbre es menos ansiedad.

4. Mejores decisiones sobre la forma de tu vida. Las decisiones de carrera, de vivienda y de relaciones tienen todas una parte financiera. El mapa aclara lo que es posible y lo que no, y eso hace más limpias las decisiones que no son de dinero.

5. Una generosidad que no te deja en riesgo. Con el mapa puesto, sabes cuánto puedes dar a los hijos, a las amistades, a las causas y a tus planes a futuro sin poner en riesgo tu propia estabilidad. La generosidad se vuelve posible porque tiene un límite que conoces.

Referencia rápida

Para qué sirve el mapa por décadas:

  1. Marcar el ritmo de tu trabajo.
  2. Ver venir los puntos de quiebre antes de que lleguen.
  3. Evitar mover el trabajo financiero de una década a otra.

La forma de cada década después de la separación:

  • 30: alta intensidad, la tasa de ahorro más baja, estabilizar y asegurar.
  • 40: ahorrar al máximo para el retiro, manejar los costos de la universidad, integrar el dinero de una relación a conciencia.
  • 50: ahorro fuerte para el retiro, replantear la vivienda, empieza la planeación de la herencia.
  • 60: transición al retiro, el ingreso pasa a salir de los ahorros, estructura para un buen retiro.
  • 70 en adelante: ir sacando de los ahorros, salud, herencia, red social.

Cinco puntos de quiebre que cambian el mapa:

  1. La salida de los hijos del nido (el cambio más grande, él solo).
  2. Un cambio grande en la carrera.
  3. Un cambio grande en una relación.
  4. Cambios de vivienda.
  5. Sucesos de salud.

Cuándo volver a dibujarlo:

  • Cada cinco años como punto de partida.
  • Después de cualquier punto de quiebre.
  • Cuando cambian los valores.

Cinco prácticas para sostener el mapa con mano suelta:

  1. Trátalo como una hipótesis de trabajo.
  2. No tomes las decisiones de hoy solo según el mapa.
  3. Pon atención en lo que no estás disfrutando.
  4. Déjale holgura.
  5. No lo compartas con todo el mundo.

Lo que el mapa hace posible:

  • Decisiones de ahorita con confianza.
  • Usar a propósito el dinero que cae de más.
  • Menos ansiedad por el dinero.
  • Mejores decisiones sobre la forma de tu vida.
  • Una generosidad que no te deja en riesgo.

Para cerrar

El mapa es aproximado. El mapa es tuyo. El mapa es lo que permite que los próximos treinta años sean decisiones financieras que tú tomas, en lugar de cosas financieras que te pasan.

Esto es autoayuda, no consejo médico, psicológico ni legal, y no sustituye la ayuda de un profesional calificado. Si tú o tu hijo o hija pudieran estar en peligro, llama a los servicios de emergencia de tu localidad.