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El retiro: el horizonte largo, ahora a solas

By the dip team · 12 min de lectura

El retiro: el horizonte largo, ahora a solas

Etapa 3 · Un año y más allá · Artículo 108 · Wave 2


Hacia el mes dieciocho o veinte, te vas a sentar a mirar las proyecciones de tu retiro y vas a ver que cambiaron. Todo lo que habías planeado antes daba por hecho un camino de dos. La versión nueva te toma en cuenta solo a ti. Los números son distintos, a veces por mucho. La pregunta de cómo vas a vivir a tus sesenta, setenta, ochenta años es ahora una pregunta que respondes tú solo. La mayoría de quienes van en la Etapa 3 subestiman cuánto cambia esto y cuánto trabajo concreto pide.

Este artículo trata de qué se mueve en el panorama del retiro después de la separación, los cuatro escenarios más comunes, cómo rehacer las proyecciones, los movimientos que más mueven la aguja y qué hacer con las partes que ya no se pueden recuperar.

Qué se mueve en el panorama del retiro

Cambian cinco cosas.

1. El ingreso del hogar se partió a la mitad, o peor. El nivel de ahorro que lograbas en pareja se aplicaba a gastos compartidos. Como un solo hogar, mantener un ahorro parecido cuesta más, porque los gastos fijos de una persona se parecen a los gastos fijos de dos, la renta o la hipoteca, los servicios, los seguros, pero con un ingreso más chico.

2. Es posible que el ahorro se haya dividido. Si los bienes del matrimonio se repartieron en la separación, el ahorro para el retiro con el que entraste a la Etapa 1 puede ser mucho más chico que lo que había al final del matrimonio. Hasta un reparto justo deja a la mitad lo que se proyectaba para un retiro de dos.

3. Puede que tengas que retirarte más tarde. La mezcla de un ahorro más bajo y un punto de partida más chico suele empujar la fecha realista del retiro varios años hacia adelante. Quien se imaginaba retirándose a los 60 quizá ahora esté viendo los 65, los 67, o más adelante.

4. El nivel de vida en el retiro puede ser distinto. Incluso retirándote más tarde, la vida que sostienen las proyecciones suele ser más modesta que en la versión de dos. La casa para el retiro, los viajes, el margen para darte gustos, todo eso quizá haya que recalibrarlo.

5. El retiro de una persona tiene otra forma. Retirarte solo no es peor que retirarte en pareja, pero sí es diferente. Otras opciones de vivienda, otra estructura social, otras redes de apoyo. Una parte del diseño hay que pensarla para una vida en solitario y no para una vida de a dos.

La suma de todos estos cambios pesa. La mayoría de quienes sacan cuentas en la Etapa 3 se encuentran con una distancia entre lo que estaban planeando y lo que sostienen los números nuevos.

Los cuatro escenarios más comunes

Donde caes suele encajar en uno de cuatro escenarios.

Escenario 1: un poco atrasado, recuperable

Vas unos cuantos años atrás de donde tenías pensado. La distancia es real, pero se puede manejar. Una mezcla de mayor ahorro, retiro un poco más tarde y un ajuste modesto en el estilo de vida puede cerrar casi todo.

Cómo reconocerlo: la proyección te muestra llegando a un retiro que funciona, nomás en un plazo más largo de lo que esperabas. Ves el camino, aunque te cueste esfuerzo.

Qué hacer: ajusta el ahorro al máximo que puedas, empuja la fecha del retiro unos años y mete el ajuste de estilo de vida poco a poco. Casi todos estos casos se resuelven bien si los atiendes.

Escenario 2: bastante atrasado, pide un cambio de verdad

La distancia es más grande. Cerrarla pide subir bastante el ahorro, retirarte más tarde, ajustar el estilo de vida y, quizá, mover cosas en tu trabajo. El camino existe, pero es exigente.

Cómo reconocerlo: la proyección muestra que el retiro solo funciona si haces varios cambios fuertes al mismo tiempo. El ahorro que se necesita está en el tope de lo que puedes.

Qué hacer: dale prioridad al trabajo sobre el ingreso (Artículo 50). El lado del gasto tiene límites; el lado del ingreso casi siempre tiene más margen. Junto con las demás palancas, este escenario por lo general se cierra si empiezas en la Etapa 3.

Escenario 3: bastante atrasado, pide un cambio estructural

La distancia es lo bastante grande como para que los cambios chiquitos no la cierren. Hacen falta cambios estructurales fuertes, otra ciudad, una casa más chica, otro estilo de vida, quizá una herencia importante o algo que caiga de golpe, para llegar a un retiro que funcione.

Cómo reconocerlo: aun con el ahorro al máximo y la fecha del retiro empujada lo más que se pueda, las proyecciones siguen sin llegar a un retiro que funcione. El panorama pide algo más grande que el trabajo de cada año, poquito a poquito.

Qué hacer: enfrenta el cambio estructural de frente. La mayoría de quienes están en este escenario descubren que esos cambios, una vez hechos, dan mejores resultados de los que esperaban. El cambio es difícil; la realidad después del cambio suele estar bien.

Escenario 4: el retiro tal como te lo imaginabas no va a pasar

Para algunas personas, las cuentas simplemente no llegan al retiro tradicional. La mezcla del punto de partida, la esperanza de vida y la capacidad de generar ingreso no da el retiro que se estaba dando por hecho.

Cómo reconocerlo: aun con cambios estructurales y todo el esfuerzo posible, la proyección se queda sin recursos antes de la esperanza de vida realista.

Qué hacer: redefine qué es el retiro. Para cada vez más personas, el modelo de trabajar toda la vida se vuelve más viable que el modelo del retiro tradicional. Trabajar menos, trabajar medio tiempo, un trabajo menos pesado, todo eso puede alargar bastante la vida financiera. La categoría misma de "retiro" se puede negociar.

Los escenarios no están grabados en piedra. El trabajo de la Etapa 3 puede moverte del Escenario 3 al 2, o del 2 al 1, con los años. El punto de partida no es el punto de llegada.

Cómo rehacer las proyecciones

El primer movimiento es tener números certeros. La mayoría trabaja con proyecciones vagas o viejas que no reflejan la realidad de después de la separación. Un repaso de cuatro pasos.

Paso 1: identifica tu posición real de hoy

Junta tus bienes de hoy ligados al retiro:

  • Cuentas de retiro actuales (Afore, planes privados, planes del trabajo, lo que te corresponda de pensión pública)
  • Otras inversiones apartadas para el retiro
  • El valor neto de una propiedad que podrías convertir en dinero
  • Cualquier herencia que esperes recibir (con la debida cautela sobre qué tan segura es)

Súmalo todo. Ese número es tu punto de partida. A la mayoría le sorprende lo concreto que se vuelve este número una vez que de verdad lo suma.

Paso 2: proyecta hacia adelante tu ahorro actual

Toma lo que ahora ahorras al mes para el retiro, multiplícalo por los años que esperas que falten hasta retirarte y aplícale un rendimiento razonable (4 a 6% real). El número que sale es, más o menos, lo que vas a tener al retirarte si sigues a este ritmo.

Es una proyección a grandes rasgos. Las calculadoras en línea lo hacen con más precisión; para lo que nos sirve aquí, una versión a grandes rasgos basta.

Paso 3: calcula cuánto vas a necesitar

La regla de siempre: 25 veces tus gastos anuales del retiro, en bienes para el retiro, te dan un retiro razonable para una persona.

Calcula tus gastos del retiro, por lo general entre el 60 y el 80% de tus gastos de hoy, según cuánto supongas que vas a gastar. Multiplícalo por 25.

El número que sale es, más o menos, lo que necesitarías tener al retirarte.

Paso 4: identifica la distancia

Réstale el paso 2 al paso 3. El resultado es tu distancia.

Si la distancia es de cero o negativa, estás en el Escenario 1 o mejor. Si la distancia llega hasta el 30 o 40% del paso 3, estás en el Escenario 2. Si es más grande, estás en el Escenario 3 o 4.

La distancia te dice qué tipo de trabajo hace falta. Y ese tipo de trabajo, a su vez, te dice qué hacer después.

Los cinco movimientos que más mueven la aguja

A lo largo de los escenarios, cinco movimientos hacen casi todo el trabajo de cerrar la distancia.

Movimiento 1: sube tu ahorro

La palanca más poderosa de todas. Cada punto porcentual de ingreso que mandas al retiro se va componiendo durante todos los años que tiene para crecer.

La mayoría en la Etapa 3, ya estabilizada tras el golpe económico de la separación, puede encontrar de 2 a 5 puntos porcentuales de ingreso que se pueden pasar al ahorro para el retiro. Sumado al crecimiento, eso pesa mucho.

Cómo encontrarlo: la hoja de cálculo del Artículo 49 muestra a dónde se va el dinero. Algunas categorías pueden ceder algo de dinero al retiro sin que tu vida lo resienta de verdad.

Movimiento 2: empuja el retiro hacia adelante

Trabajar de 3 a 5 años más tiene un efecto triple: acumulas más, pasas menos años gastando lo ahorrado y ganas años extra de crecimiento antes de empezar a gastarlo. La combinación es más poderosa de lo que la gente cree.

Empujar el retiro de los 60 a los 65 a veces puede duplicar el monto anual de retiro que de verdad puedes sostener.

Movimiento 3: sube tu ingreso

El Artículo 50 trató el trabajo del lado del ingreso. Para el retiro en concreto, hasta los aumentos modestos de ingreso tienen efectos enormes, porque suelen venir con más ahorro (el ingreso de más, una vez cubiertos los gastos, casi siempre se va al ahorro y no a gastar más).

Un aumento de ingreso del 10% que se va entero al ahorro suele producir mejoras del 30 al 50% en el resultado de tu retiro.

Movimiento 4: baja los gastos que esperas tener en el retiro

Si puedes ajustar a la baja lo que esperas gastar en tu retiro, el monto que necesitas baja en la misma proporción. Lugares más baratos para vivir el retiro, una vivienda más chica, una vida más sencilla, son opciones reales que cambian las cuentas de forma importante.

Muchas personas, después de la separación, terminan prefiriendo un retiro más sencillo del que se imaginaban antes. Simplificar no es privarse; es ajustarte a lo que de verdad importa.

Movimiento 5: aprovecha al máximo las cuentas de retiro con ventajas fiscales

Sea cual sea la estructura fiscal de tu país (Afore con aportaciones voluntarias, planes privados, cuentas de retiro con beneficios fiscales), aprovéchala al máximo. La ventaja fiscal se va componiendo. Aunque te pida reducir un poco otros gastos, el efecto a lo largo del tiempo pesa mucho.

En concreto: si no estás aportando el máximo permitido a las cuentas con ventajas fiscales, sube esa aportación antes de subir otras formas de ahorro.

Qué hacer con las partes que no se pueden recuperar

Una verdad dura: una parte de lo que se daba por hecho para el retiro antes de la separación no se puede recuperar. Los años de crecimiento compuesto en pareja que no pasaron, los bienes que se dividieron, la proyección que incluía dos ingresos, eso ya no está.

Tres principios para sostener esa distancia.

1. No te quedes pensando en lo que pudo haber sido

El retiro que iba produciendo el camino de dos ya no está disponible. Llorarlo un rato es razonable. Quedarte atorado ahí no produce ningún cambio útil y agota la energía que necesitas para el camino nuevo.

2. El camino nuevo es el camino

El retiro que ahora estás construyendo es el de verdad. Compara tu trabajo con lo que necesita tu camino nuevo, no con la promesa del camino viejo. Avanzar dentro del nuevo es avanzar; compararte con el viejo es casi puro ruido.

3. Acepta que algo del ajuste en tu estilo de vida es para siempre

El nivel de vida que alcances en el retiro puede ser un poco más bajo de lo que habría sido la versión de dos. Esto no es injusto; es matemático. Dos hogares no pueden llegar a los mismos resultados por persona que un solo hogar con recursos parecidos. Aceptarlo te deja sacarle el mejor provecho a lo que sí tienes. No aceptarlo te deja eternamente decepcionado de resultados que en realidad están bien.

Lo que tiene de único el retiro a solas

Más allá de las cuentas, retirarte como una sola persona tiene cosas que considerar.

1. La vivienda conforme envejeces

La casa del retiro a tus sesenta puede tener que ser distinta a la de tus setenta, y muy distinta a la de tus ochenta. Quien se retira solo muchas veces se beneficia de una vivienda más chica y más accesible antes que las parejas. Planea el arco completo de la vivienda, no nada más la próxima casa.

2. La red social

Quienes se retiran solos y mantienen amistades fuertes, lazos con la familia y vínculos con su comunidad reportan un bienestar bastante más alto que quienes no. El trabajo social cuenta para los años del retiro. Inviértele desde ahora.

3. Apoyo en salud y en decisiones

A quien se retira solo le conviene tener personas claramente designadas para las decisiones médicas, las decisiones financieras y las emergencias. Un poder notarial, las instrucciones anticipadas de salud, los contactos de emergencia designados, déjalos listos desde ahora y actualízalos conforme cambie la vida.

4. Planear los cuidados de largo plazo

Quien se retira solo debería planear con más cuidado la posibilidad de necesitar cuidados de largo plazo, porque no hay una pareja que dé esos cuidados de manera informal. Un seguro de cuidados de largo plazo (donde exista), ahorros apartados para los cuidados y pláticas con los hijos ya adultos sobre lo que esperan unos de otros, todo cuenta.

5. Planear la herencia para los hijos

Tu plan de retiro se cruza con lo que quieres dejarles a tus hijos. Sé deliberado con ese equilibrio. Algunas personas le dan demasiada prioridad a dejar herencia a costa de su propia seguridad en el retiro; otras le dan demasiada prioridad a su propio estilo de vida a costa de lo que pudieron haber dejado. Encuentra el equilibrio que va con tus valores.

Referencia rápida

Cinco cosas que se mueven en el panorama del retiro después de la separación:

  1. El ingreso del hogar se partió a la mitad, o peor.
  2. Es posible que el ahorro se haya dividido.
  3. Quizá tengas que retirarte más tarde.
  4. El nivel de vida en el retiro puede ser distinto.
  5. El retiro de una persona tiene otra forma.

Cuatro escenarios comunes:

  1. Un poco atrasado, recuperable.
  2. Bastante atrasado, pide un cambio de verdad.
  3. Bastante atrasado, pide un cambio estructural.
  4. El retiro tal como te lo imaginabas no va a pasar.

Rehacer las proyecciones, cuatro pasos:

  1. Identifica tu posición real de hoy.
  2. Proyecta hacia adelante tu ahorro actual.
  3. Calcula cuánto vas a necesitar (25 × tus gastos anuales del retiro).
  4. Identifica la distancia.

Cinco movimientos que más mueven la aguja:

  1. Sube tu ahorro.
  2. Empuja el retiro hacia adelante.
  3. Sube tu ingreso.
  4. Baja los gastos que esperas tener en el retiro.
  5. Aprovecha al máximo las cuentas de retiro con ventajas fiscales.

Sostener la distancia que no se recupera, tres principios:

  1. No te quedes pensando en lo que pudo haber sido.
  2. El camino nuevo es el camino.
  3. Acepta que algo del ajuste en tu estilo de vida es para siempre.

Cosas que considerar en el retiro a solas:

  • La vivienda conforme envejeces (planea el arco, no nada más la próxima casa).
  • La red social (amistades, familia, comunidad).
  • Apoyo en salud y en decisiones (poder notarial, instrucciones anticipadas de salud).
  • Planear los cuidados de largo plazo (seguro, ahorros, pláticas con la familia).
  • El equilibrio de la herencia (entre tu seguridad y lo que dejas).

El retiro que ahora estás construyendo es el de verdad. Constrúyelo con intención.

Esto es autoayuda, no consejo médico, psicológico ni legal, y no sustituye la ayuda de un profesional calificado. Si tú o tu hijo o hija pudieran estar en peligro, llama a los servicios de emergencia de tu localidad.